Una semana después de su abrupta irrupción en las portadas de la prensa mundial, hemos podido presenciar un interesante proceso comunicacional: el paulatino cambio de la manera con la que los medios se referirán a partir de ahora, a la gripe causada por el virus H1N1.
Y es que la presión de la industria agroalimentaria del cerdo sobre los distintos gobiernos y sobre los organismos internacionales surtió efecto.
Si hasta ayer era unánime la denominación de “Gripe Porcina“, que hacía alusión clara a su carácter de zoonosis, a partir del 1º de mayo, este calificativo comenzó a ser reemplazado por la expresión “Gripe A“, que aunque algo más enigmática, logra liberar a aquella industria del estigma que tanto daño económico le ha inflingido en estos días, a nivel mundial.
Así, mientras el norteamericano New York Times; el británico The Guardian o los diferentes medios chilenos seguían utilizando la denominación original; los diarios de la Europa continental y de México, entre otros, respondiendo a la recomendación de la OMS, empezaron a hablar de la “Gripe A“. Así puede comprobarse al revisar el español El País; el francés Libération; el italiano Corriere della Sera; o, el Mexicano El Universal, sólo por nombrar algunos. Muy probablemente será sólo cuestión de tiempo para que este nuevo título se generalice entre los medios, a lo largo y ancho del mundo.
En definitiva, estamos en presencia de un muy buen ejemplo de que las palabras no dan lo mismo y de que los marcos mentales que ellas generan, acarrean consecuencias fundamentales a nivel económico y social, fenómeno que deben tener siempre en cuenta tanto los técnicos como los políticos responsables de la formulación de políticas públicas, así como la ciudadanía en general.
Artículos anteriores de Tito Flores C.
Fuente de la Fotografía: Wikipedia.org