Sistema Institucional Chileno: Cambiar para No Lamentar (Por Marcel Thezá Manríquez)
Wednesday, August 3rd, 2011 
-”La acumulación de frustración puede desencadenar un quiebre social e institucional muy profundo y entonces veinte años de pragmatismo no habrán tenido mucho sentido. Mientras eso suceda el sistema continuará privilegiando a los que tengan la posibilidad de organizarse y entonces las personas con menos capacidad de presión quedarán al margen de las decisiones (…) Se requiere entonces un cambio institucional urgente.”-
Uno de los aspectos que define la singularidad de nuestro país en materia política es la radicalidad de sus paradojas. No nos cansamos de recordar que el sistema institucional chileno fue diseñado en un contexto dictatorial con el propósito de hacer cohabitar artificialmente el espíritu del autoritarismo con los procedimientos de la democracia representativa. Sin embargo él fue posteriormente aplicado en un contexto de normalización democrática por fuerzas formalmente críticas de esta herencia autoritaria. En efecto dicho sistema fue pensado para resguardar las transformaciones liberales del gobierno militar, pero terminó siendo aplicado y defendido por quienes hicieron suya la promesa teórica que auguraba que la estabilidad política y el crecimiento económico por sí solos provocarían el desarrollo democrático que Chile requería.
Dicho impulso pragmático no sólo se tradujo en la estrategia de no modificar lo que pudiese gatillar el desplome de este espejismo de estabilidad, sino también en la convicción de que nuestros partidos políticos eran lo suficiente maduros, patrióticos y responsables para poder definir y arbitrar los términos en los cuales debía conducirse la transición política.
El modelo funcionó de acuerdo a estos objetivos y nunca habrá consenso de si él fue el adecuado o no para nuestro complejo escenario de recuperación de la democracia. Quienes lo respaldan sostienen que él permitió limitar la conflictividad, garantizando los acuerdos y el carácter de “país modelo” que hoy Chile exhibiría en el mundo. Quienes lo critican sostienen que él frenó el ímpetu movilizador y democratizante que condujo a la derrota política de la dictadura, debilitando una sociedad civil que se transformó en espectadora de una realidad donde le resulta cada vez más difícil intervenir.
Ponerse de acuerdo en torno a esto no será fácil; sin embargo cada vez son más los que reconocen que este modelo simplemente ya no sirve.


El gobierno de Chile, a través del Ministerio respectivo, decidió impulsar de manera unilateral un instrumento que denominó el “
Según informa la edición de hoy de el diario