La Encuesta CEP, la Rana y la Ruina (Por Tito Flores C.)
Thursday, December 29th, 2011
¿Conocen la historia de la rana dentro de la cacerola que no se daba cuenta cómo el agua en la que estaba sumergida se calentaba cada vez más, hasta verse perdida en el sopor y finalmente en la muerte?
Pues aquella historia es la que recordé al revisar los resultados de la última encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP Chile). La rana es Chile y los chilenos y tal como aquel animallillo, parece que no nos hemos ido dando cuenta cómo el país se va yendo paulatinamente al carajo.
Y no me refiero a la coyuntura de popularidades gobierno/oposición. Eso es lo menos importante. Hay a mi juicio otras variables que en conjunto constituyen un cóctel de fin de año explosivo y aterrador.
Según los resultados, cunde entre los chilenos y chilenas la sensación de estancamiento y decadencia. Campea la preocupación, el enojo y la indignación frente a cómo están las cosas en el país. Todas las instituciones han perdido de manera significativa la confianza de parte de los ciudadanos. Casi dos tercios de la población no se sienten identificados por ninguna fuerza o tendencia política.
Así las cosas, la anomia, la subversión y el populismo son tres salidas fáciles y tentadoras, pero que nos terminarían de conducir a la ruina. Ni el conformismo; ni la destrucción violenta de estructuras; ni la demagogia y el mesianismo contribuirán a retomar la senda perdida.
Necesitamos estadistas. Necesitamos élites confiables y maduras. Requerimos con urgencia un proyecto país de largo plazo, inclusivo y estabilizador.
Es el momento de sentarse a dialogar, de olvidar el cálculo pequeño y mi interés egoísta y pensar de nuevo en el colectivo, porque si esto sigue por donde va, dentro de poco la supuesta “excepcionalidad chilena” será un cuento de viejos.
La ingenuidad es el error más frecuente que comenten las organizaciones al momento de efectuar el análisis de su entorno.
En Chile, durante los últimos meses el rescate del término “Republicano” o de “lo republicano” ha servido insistentemente al propósito de anteponer, tanto en el plano educacional como también en el de la política, una aún imprecisa aspiración de un modelo distinto al modelo liberal y economicista que tan fuertemente ha inspirado el sistema de educación chileno, y gran parte de la política pública, desde hace más de treinta años (la exigencia de la gratuidad y el fin del lucro en la educación superior van en esa dirección).






“Esta debiera ser una de las grandes reformas que tiene que hacer el país en este tiempo, así como en los años 60 hubo que hacer la reforma agraria, con el tema del mundo campesino”, indicó.