Chicureo o lo Peor de lo Nuestro (Por Iskra Pavez Soto)
Thursday, January 12th, 2012
Durante los años 80, Chicureo no era más que una calle de tierra poblada de pequeñas familias agricultoras y algunos fundos dedicados al trabajo de producción y packing de frutas y verduras, generalmente de exportación. Los fundos contrataban a personas de todas las edades, provenientes en su mayoría de Colina y la zona norte, para que realizaran estas faenas temporales. Sin embargo, desde fines de los años 90 esta situación cambió. Algunas inmobiliarias –con clara actitud visionaria– compraron estos terrenos y decidieron transformarlos en lo que entonces se denominó “parcelas de agrado”; lo que hoy en día se conoce como “condominios”. Este modelo de viviendas de lujo en un bello entorno de campo y ubicado muy cerca de Santiago, tuvo un gran éxito, que rápidamente se expandió por los otros terrenos agrícolas de Colina, llegando incluso a construir varios colegios privados de renombre, acompañado de servicios, comercio y exclusivas carreteras. En la actualidad, la oferta inmobiliaria es tremendamente variada y extensa, pero generalmente se orienta hacia los sectores altos y gente famosa de nuestro país (desde Fernando Paulsen hasta Pamela Díaz, pasando por Felipe Camiroaga).
Evidentemente este elevado nivel de vida requiere una serie de servicios cotidianos para funcionar, ello se logra a través de la contratación de personas que realicen los trabajos indispensables para la reproducción de la vida. Dada la división sexual y racial del mercado de trabajo local, los empleos se distribuyen en líneas de segmentación jerárquicamente organizadas.
“Esta debiera ser una de las grandes reformas que tiene que hacer el país en este tiempo, así como en los años 60 hubo que hacer la reforma agraria, con el tema del mundo campesino”, indicó.

Las últimas semanas han sido intensas en movilizaciones, paralizaciones, múltiples declaraciones y también toda suerte de fuertes recriminaciones. De esta forma, todos quienes se interesan en observar el comportamiento de la política en nuestro país, han tenido la posibilidad de ver un amplio despliegue de actores institucionales y sociales - y también de simples ciudadanos - intentando influir en que la agenda pública avance en una dirección o en otra.
El gobierno de Chile, a través del Ministerio respectivo, decidió impulsar de manera unilateral un instrumento que denominó el “
La idea del “sueldo ético” ingresa a la arena de la discusión social y política a partir de la propuesta que en 2007 hiciera el Obispo Goic en su calidad de Presidente de la Conferencia Episcopal. Cuatro años después, y habiendo el actual Primer Mandatario incorporado este concepto tanto en su programa de gobierno como en su primer mensaje a la Nación del 21 de mayo de 2010, es conveniente realizar una breve reflexión de la situación en la que se encuentra esta propuesta, enfatizando en el “descafeinamiento” o desarticulación de su elemento esencial, del que ha sido objeto por parte del actual gobierno.
Si Chile quiere entrar a las “ligas mayores” está más que claro que debe realizar avances significativos en materia social. Así al menos lo plantea la