En una contienda electoral, cada candidato intenta imponer sus propias maneras de ver el mundo sobre el electorado. A través de ello, logra que los ciudadanos interpreten la realidad desde unos determinados marcos y de esta forma, avanzar posiciones en el terreno político. Se trata de verdaderas ventanas para asomarse al mundo y verlo de acuerdo a los colores que ofrecen sus cristales. La clave eso sí, para el candidato en cuestión, está en que aquello pase desapercibido tanto para quien está siendo objeto de este proceso persuasivo como para sus contendores electorales.
En el caso chileno, que este año enfrenta una elección presidencial, ya es posible visualizar cuáles son los marcos que el candidato de la Derecha, Sebastián Piñera intentará imponer, al menos durante la primera parte del año. Ellos quedan muy claros al analizar su discurso “¿Qué ataja el poderoso vuelo?” , pronunciado el viernes 3 de abril pasado, con ocasión de la recepción de las líneas programáticas de su candidatura, elaboradas por un grupo de expertos.
Estos marcos son:
Marco 1: La Concertación está agotada, es incapaz de seguir gobernando adecuadamente. Se requiere un cambio.
Marco 2: Por los errores que cometió frente a la crisis asiática, Eduardo Frei no es el indicado para enfrentar la crisis financiera.
Marco 3: Chile está siendo derrotado por la delincuencia. La Concertación ha realizado una pésima gestión al respecto. Se necesita “mano firme” para enfrentarla y derrotarla
Para el mundo progresista resulta fundamental reconocer estas interpretaciones, de modo tal de elaborar una respuesta argumental a sus planteamientos.
La ausencia de conceptos como el de “comunidad” o “espacio público” en su discurso, sumado a sus propuestas neoconservadoras son el talón de aquiles de Sebastián Piñera. Es la evidencia más importante de que su imitación al estilo Obama (y a su lema de campaña por cierto) es exclusivamente en las formas. En sus valores, en sus principios, y en sus contenidos, está no obstante, a años luz del progresismo del hoy presidente norteamericano. En verdad y muy a su pesar, él no es el cambio. Y eso, sin complejos, hay que propalarlo a los cuatro vientos.
Fuente Fotografía: Wikipedia
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