Los Desafíos de la Comisión Mujer, Trabajo y Maternidad (Por Pablo Gutiérrez González)
Hace algunas semanas el Servicio Nacional de la Mujer presentó a los miembros de la Comisión que estudiará y propondrá las modificaciones al post natal, cambios que apuntan inicialmente a la flexibilización y ampliación de éste subsidio.
Durante las últimas décadas las familia chilena ha vivido una serie de transformaciones de acuerdo a la encuesta CASEN 2006, han aumentado las familias con jefatura de hogar femenina, ha disminuido el número de hijos, entre otros cambios. A pesar de ello la familia continua siendo una de las instituciones más valoradas por los chilenos y en el marco de la sociedad actual se sigue presentando como el espacio de desarrollo individual e intimidad más importante.
Por esta razón, conciliar las exigencias laborales y familiares es un desafío importante. Es así como este proceso de revisión del post natal, es sin duda una oportunidad, no solo para generar propuestas en torno a aumentar o flexibilizar dicho beneficio, si no que también es una oportunidad para incorporar en este proceso a los padres.
A excepción de los 5 días de “post natal masculino” a los que puede optar el padre dentro del primer mes de vida del o la recién nacido/a, nuestra legislación muestra al progenitor casi como un tercero excluido en el importante proceso que vive la familia al enfrentar la llegada de un nuevo miembro. En su mayoría los permisos que considera el Código del Trabajo no incorporan la posibilidad que el padre comparte los cuidados, y cuando lo hace es la madre quien decide si entrega la posibilidad de que el padre haga uso del permiso.
Si bien es cierto, nuestro país cuenta con una baja tasa de participación laboral femenina (54,2% según la encuesta CASEN 2006), esta participación se vería aún más favorecida, en lo casos en que hay madre y padre, si la construcción de la política se realiza desde la idea de la co-responsabilidad en el cuidado de los hijos, más que el idea que es uno de los miembros es el que tiene la obligación de conciliar ambos espacios.
Por lo tanto, el desafío radica en cómo esta Comisión amplía el foco de la acción de la políticas a dar respuesta a la diversidad de tipos de familias que tenemos hoy en día y también a ir mas allá de la necesidad del cuidado de los hijos incorporando también el cuidado de otros miembros de la familia que tengan algún tipo de necesidad especial. De esta manera, junto a la co-responsabilidad, la política debería apuntar, en futuro cercano, a abarcar a trabajadores con responsabilidades familiares. Esto significa, abrir el diseño hacia políticas de cuidado que permitan a personas que tiene bajo su responsabilidad a adultos mayores, discapacitados, etc., conciliar dichas responsabilidades con su despeño laboral.
Finalmente, esto significa que para el mercado laboral, no se encarece la contratación de mujeres y permite que tanto, mujeres jefas de hogar, padres que crían a sus hijos, mujeres que viven solas o las que se encuentran insertas en un sistema nuclear de familia, puedan optar al mercado laboral en similares condiciones, de esta manera se aporta a la superación de la idea que es responsabilidad casi exclusiva de las mujeres el cuidado de la familia, cuando definitivamente ésta ha cambiado y es, como siempre, la política pública la que llega tarde al proceso.
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