Crisis de Identidad post Terremoto: ¿Solidarios o Miserables? (Por “La Firma Invitada”)
El pillaje y el pánico nos demuestran lo divinos que somos: construyen realidad, construimos la realidad
Antes del pillaje no había escases, nadie entendía en la televisión por qué la gente saqueaba… pocas horas después en los supermercados no quedaba nada, en las bencineras había largas filas y nos vendían solo 5 mil pesos por persona de gasolina… No solo en Concepción, también en Santiago.
Luego, y como es lógico, los saqueadores y personas que sucumbieron al pánico seguro que pensaron. “¿viste?… había escases!” “Menos mal que somos vivos”.
Peor aún, los que no sucumbieron habrán pensado “que somos mensos… debimos haber aprovechado”
Este juego tan simple de realidad construida por la multitud en estampida, provocará dos efectos gravísimos en nuestra sociedad:
a) El triunfo del individualismo: el éxito del saqueo, la desconfianza en las autoridades, la debilidad de nuestro Leviatán. Se promoverá el individualismo extremo (que por s i acaso nada tienen que ver con la proclama liberal, lo digo porque, aprovechar el momento para criticar las bases del modelo no tiene sentido)
b) Una Crisis de Identidad: habrá una involución de nuestro “ethos”, de esa esencia tantas veces proclamada por Don Francisco y Julito Martínez. Cuantas toneladas de lágrimas de orgullo (las mías entre otras), hemos arrojado por nuestro espíritu caritativo. Hoy, esas lágrimas caen en cuestionamiento. “No éramos solidarios finalmente, somos miserables… mira la gente como roba”
¿Que provocará finalmente esto?
Muy simple, el debilitamiento de nuestros lazos sociales, de la cohesión social en nuestro país. La gente se sentirá más insegura, desconfiará de los otros en la micro, de las poblaciones vecinas (en Chile siempre uno vive en la frontera: “de aquí para allá es malo”, esta figura se exacerbará).
“¿Viste?, como la gente es miserable, tenemos que cuidarnos y reaccionar miserablemente… no vaya a ser que nos pasen por arriba”
Al mismo tiempo, y como ya ocurre, la gente entrará (porque ya entró), en una sensación de desánimo y buscará la evasión. La sociedad dejará de ser social, solidaria y comunitaria.
¿La solución?
¡¡¡No olvidemos que la realidad se construye… y que la construimos nosotros!!!
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