A propósito de “La Nana” y las nanas en Chile: la discriminación de clase y género (Por Iskra Pavez Soto)
La película chilena “La Nana” (2009) Dirigida por Sebastián Silva ha obtenido muy buena crítica y premios Numerosos A nivel internacional (postulación A LOS Globo de Oro y un Probablemente los Oscar). Cuenta la historia de Raquel, una nana o empleada del hogar “Puertas Adentro”, que trabaja hace mucho tiempo para una familia de clase alta en Santiago, es un poco tímida y no se sabe mucho sobre su vida y su familia. La película muestra Las dificultades cotidianas que tiene en su trabajo, lentamente Aparecen nuevos personajes-entre ellos una nana peruana-que van dando Vida a una historia sobre los vínculos humanos en medio del anonimato de esta ciudad.
En Chile, la situación de las “nanas” o empleadas en el servicio doméstico “puertas adentro” tiene una larga tradición en la estructura de clases local. Antaño sólo las clases altas empleaban un Niñas y mujeres pobres o provenientes del Ámbito de las Zonas Rurales para que realizaran las labores de limpieza y cuidado en sus hogares. En los últimos años, esta práctica se ha extendido hacia las familias de las clases medias, donde muchas mujeres se han educado y han comenzado A trabajar remuneradamente fuera de sus casas con largas jornadas laborales. Sus compañeros varones, Difícilmente asumen la co-responsabilidad en el trabajo doméstico, por lo tanto necesariamente este trabajo Debe hacerlo otra mujer más pobre, y en los últimos años, inmigrante. Todo esto se enmarca en la ausencia de Políticas púbicas universales de cuidado infantil o Asistencia Sanitaria, puesto que el Estado chileno deja la responsabilidad en manos del mercado laboral o las familias, es decir, las mujeres.
El trabajo doméstico es de vital Importancia para la reproducción cotidiana de los hogares y por lo tanto para el Desarrollo del País, pero es un trabajo altamente desprestigiado en nuestra sociedad y considerado “tipicamente femenino”. Está mal remunerado y con pésimas condiciones laborales, jornadas extenuantes y sin descanso, con escaso Reconocimiento social tiene un carácter fuertemente Porque además y servil se Desarrolla en el ámbito privado, lo que Promueve Más aún su Invisibilidad. En el Código del Trabajo chileno esta mano de obra tiene una Legislación específica que discrimina injustificadamente Más aún a las Trabajadoras, por ejemplo, no se entiende por qué se estipula que el sueldo Puede ser el 75% del salario mínimo (el Cual Gira en Torno a los U $ 300 aproximadamente) si las jornadas Pueden ser de 12 horas diarias con sólo un día de descanso semanal. Sin duda, esta Legislación acentúa Más aún la discriminación y facilita las prácticas de explotación laboral, ya Qué podría regirse por las MISMAS condiciones de la ley del trabajo.
Las mujeres chilenas que Trabajan en este sector Normalmente pertenecen a las capas más pobres de la sociedad y bajos Tienen Niveles Educativos, lo que les Impide cambiar de rubro. Sin embargo, muchas se han Capacitado Acceder Lograr y a otros trabajos (según la Encueta CASEN, Durante los años noventa la Participación en el servicio doméstico bajo de 7,6% a 4,7%, es decir las mujeres chilenas se retiraron de esta actividad). Ante la demanda de mano de obra para que Realice estas labores y la Inexistencia de políticas públicas, en la última década muchas mujeres peruanas han llegado ocupar un Estos nichos laborales. La vulnerabilidad social de la migración hace que las mujeres peruanas “Aceptar Deban” estas precarias condiciones laborales, que se agudizan Más aún en el Régimen de internamiento o “puertas adentro”, donde la trabajadora está disponible PERMANENTEMENTE para satisfacer las Necesidades de la familia empleadora . Las mujeres inmigrantes que Se encuentran aisladas, sin redes sociales en destino, controladas hijo Normalmente en sus horarios libres y tiempos. Se Trata de una manifestación de la desigualdad de género, por cuanto “Deben” mostrarse sumisas y serviles Mantener para el puesto de trabajo y por ende, la Regularidad jurídica.
En resumen, la película de Sebastián Silva Podría ser la oportunidad de abrir un verdadero debate público sobre las condiciones laborales y el Reconocimiento de “las nanas” en nuestro país, una oportunidad que bien Podría ser aprovechada en época de elecciones para demostrarnos que Ciertamente es Chile se respetan la dignidad y los derechos de las personas que nos ayudan en la Importante trabajo de cuidar nuestros hogares ya nuestras hijas e hijos.
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