¿Necesita Chile otro Partido de Izquierda? (Por Ricardo Zúñiga)

Recuerdo una encuesta realizada en un Consejo Nacional del PPD, donde un alto porcentaje de los asistentes se declaraba de izquierda. Era una época en que el gobierno de Ricardo Lagos optaba por subir el IVA en vez de los impuestos a las empresas. Mantener el superávit en vez de recurrir al déficit para invertir en proyectos estatales para reducir el desempleo. Vender los derechos de agua para obtener recursos frescos en vez de apoyar un impuesto a la minería del cobre. Es decir, mientras el partido se definía a nivel nacional como de izquierda o socialdemócrata, su gobierno (recordemos que Ricardo Lagos es legalmente PPD) aplicaba medidas liberales. Luego hemos visto como el PPD ha tenido una fuga por la derecha de militantes muy relevantes.

Hoy vemos que el Partido Socialista tiene una fuga por la izquierda de militantes muy relevantes para su historia.

La izquierda renovada de la Concertación pierde apoyo por ambos frentes y ya hay planteamientos sobre un nuevo referente de izquierda que incluya al PC. Me surge a pregunta entonces ¿necesita Chile un nuevo partido de izquierda?

Viviendo en España es imposible no comparar la situación chilena con la española, donde existe Izquierda Unidad (IU), un partido que une a lo que quedaba del comunismo con otras organizaciones de izquierda para hacer un frente común electoral y programático.

Recuerdo también que una querida diputada chilena me decía hace algunos años, que era difícil apoyar proyectos más de izquierda en la concertación puesto que no había ningún referente de peso que contrarrestara el peso de la derecha en la opinión pública. Era el centro político el espacio de batalla, por lo que los discursos y los programas iban a disputar ese frente.

Este último efecto es muy importante para la discusión sobre un nuevo referente. Es muy probable que un nuevo referente de izquierda en Chile no sea una opción de gobierno en un horizonte inmediato. Sin embargo, esa no es la única razón para una formación a la izquierda de la Concertación, sobre todo si pensamos en perspectiva de país. Una agrupación de izquierda que logre acumular un apoyo electoral de a lo menos un 10%, con sus correspondientes representantes en el Parlamento, obligaría a la Concertación a izquierdizar su discurso y sus programas, pues necesitaría los votos de esa izquierda en el parlamento para gobernar. Es decir, el campo de batalla electoral se desplazaría a la izquierda.

Esto, eso sí, ocurre sólo si esa nueva referencia de izquierda se mantiene fuera de la Concertación, apoyándola sólo para votaciones puntuales y no para formar gobierno. Eso es lo que sucede con IU y el PSOE en España. Si estas agrupaciones tuvieran un gobierno común, probablemente el efecto de la izquierda se neutralizaría ante la “realpolitik”.

Por otro lado, en el caso chileno, un referente de izquierda con opción de poder real da a la ciudadanía más alternativas de voto, de información y de participación, con lo que nuestra democracia mejoraría ostensiblemente.

En definitiva, un nuevo referente de izquierda lo suficientemente potente e independiente de la Concertación, le haría mucho bien a Chile y permitiría a partidos como el PPD y el PS recuperar parte de sus discursos perdidos para luchar por ese electorado de izquierda y frente a la ciudadanía le aportaría mayor credibilidad a la política chilena.

Créditos fotografía: “Sin título”, publicada bajo una licencia Creative Commons. Disponible en Fotolibre .org

Otros artículos de Ricardo Zuñiga.

Volver a la Portada

Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.