“Universidades Cota Mil” o No Hay Peor Ciego Que el Que No Quiere Ver (Por “La Firma Invitada”)
“Atroz, galla”, probablemente ha sido el más suave de los comentarios provocados entre la gente de bien, por la columna “Extranjero en su País“, también conocida como “Universidades Cota Mil”, del sacerdote Felipe Berríos. Y no es para menos pos hombre. En aquel texto el religioso parece olvidar que como San José María nos enseñó, Dios premia con la riqueza material a los mejores de su rebaño. Y ahí por supuesto, las ovejas negras o morenas –“no blancas” para decirlo todavía más claramente- deben ser castigadas o al menos apartadas. Por eso es que nosotros estamos arriba. Más cerca del Creador.
Y no nos vengan por favor con esas roterías de la igualdad. Eso es resentimiento puro. Nosotros somos los herederos de los que hicieron la historia de Chile, de los fundadores de la patria. Tenemos la responsabilidad de ser la clase dirigente, y debemos conducir al país por la senda del desarrollo. El “chorreo” funciona y es desde nosotros que debe “chorrear”. Para eso está la caridad. O ¿cómo creen ustedes que funcionan esos programas del “Hogar de Cristo” o el mismo “Techo para Chile”, que dirige el Padre Berríos?…Hay que ser muy mal agradecido. Si son precisamente los estudiantes afrentados, -esos que se sacrifican estudiando en universidades de excelencia y que hoy serán discriminados como consecuencia de la desafortunada expresión de la “cota mil”-, los que ponen sus esfuerzos, llenando sus manos de callos, por ayudar a esa pobre gente, construyéndoles mediaguas que les brindan dignidad a sus vidas.
Y es que ese tipo de columnas parecen de otro tiempo. De cuando le llenaban la cabeza de ideas descabelladas a la gente ignorante , como esas de la “lucha de clases”; o de cuando pululaban los curas rojos por ahí, alzando al gentío y traicionando el espíritu de nuestra madre Iglesia.
Ruego a Dios porque todos los chilenos, especialmente los más modestos, entiendan que nadie les regalará nada y que su propio esfuerzo es el mejor medio para que el 2020 todos nuestros hijos estudien en esas universidades de la cota mil, como tan desafortunadamente las han bautizado.
Atentamente,
J.P.T.E.
Créditos Foto: “Cajas Vacias“, por portillobarrera2009. Con Licencia Creative Commons. Disponible en FotoLibre.net
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January 17th, 2009 at 4:12 pm
Señor columnista invitado
La verdad es que no logré entender de que parte estaba usted en relación a las declaraciones del Padre Berrios. Y si es partidario de “Por eso es que nosotros estamos arriba. Más cerca del Creador”.
Por mi parte, lo que tengo claro es que fue un lamentable error de parte del Padre Berrios su columna al generalizar a los estudiantes de “esa universidad” como también creo que es lamentable atacar dicha columna diciendo que estos alumnos serían los únicos que ayudan al país.
No es exclusivo que sean los universitarios pertenecientes a la “cota mil”quienes realizan diversas actividades de ayuda social. Universidades conocidas como “rojas”, tienen muchos estudiantes que dedican sus vacaciones de invierno y de verano a ayudar a diversas comunidades. También deben existir alumnos que poco se interesan por la triste realidad de muchos de sus compatriotas, como también de sus propios estudios, situación que me atrevería a afirmar que también sucede con los estudiantes de aquellas universidades “cota mil”. Creo que hay de todo en todas partes.
Estudiantes valiosos para este país y otros tantos que no aportan nada, encontrará en todo tipo de universidades. En este caso, son las personas, los estudiantes, más allá de las mismas Universidades que con su propio interés conocen al Chile de todos.
Sobre el tirar piedras o no, es un tema ya de descontento a los que se sienten desplazados por la indiferencia por parte de los poderes públicos, que lamentablemente solo a algunos les interesa analizar en profundidad y al resto solo criticar.
Atentamente,
January 19th, 2009 at 5:12 pm
De acuerdo con Waleska en que no entiendo hacia donde va este post.
Pero me parece una buena excusa para plantear algo que creo más interesante que saber que hacen en las universidades de la cota mil, es saber que se hace en las universidades del centro, y particularmente en las estatales o que reciben importantes aportes del Estado. Hace tiempo ya que estas universidades, principalmente la Chile y la Católica, se han tornado en las principales educadoras de la clase alta chilena. Cada vez es más difícil que alguien de La Pintana o de un liceo de Puerto Montt o Iquique logre estudiar en esas universidades, que supuestamente son patrimonio de todos los chilenos.
Esto no es sólo un problema sólo de las universidades, pero si un problema que se está tornando estructural de la educación chilena.
Ese tema me parece mucho más relevante, urgente y atingente a los temas de este portal.
January 19th, 2009 at 6:40 pm
Señor columnista invitado,
Supongo que la orientación de su columna descansa en una descripción irónica del asunto, personificando a aquellos que se vieron afectados por las muy acertadas declaraciones del padre Berríos.
Que la educación en Chile reproduce y agiganta la desigualdad socioeconómica imperante en el país, es una realidad de perogrullo. Todas estas universidades bautizadas como “cota mil” operan como un poderoso instrumento de segmentación y elitización educacional. Si basta ver el perfil económico de los matriculados, sus lugares de procedencia e incluso su adscripción ideológica-religiosa (me refiero a los Opus Dei, Legionarios de Cristo, etcétera) para comprobar elementos comunes en la aplastante mayoría. El problema es que nadie lo acusa verbalmente, pero es algo totalmente evidenciable.
En segundo término, la vinculación que estos centros de estudios puedan tener con las actividades de ayuda social, es una afirmación absolutamente falaz. Lo que pasa, es que la elite tratar de popularizar a través del dominio de sus medios de comunicación, que los auxilios son privativos de universidades “católicas” comprometidas a ultranza con el prójimo, escondidas bajo un inverosímil discurso de “igualdad y cooperación social”.
Me sorprende y alegra que un miembro de la Iglesia Católica denuncie, aunque sea obvia, una realidad sistemáticamente escamoteada por los círculos de poder económicos y comunicacionales del país.
January 19th, 2009 at 8:33 pm
Estimados amigos,
“La ironía es una tristeza que no puede llorar y sonríe” (Jacinto Benavente)
Saludos cordiales y gracias por sus comentarios,
J.P.T.E.