Rechazo a las 65 horas de Trabajo: Un Freno al “Delirio Neoliberal” (por Tito Flores C.)
El Parlamento Europeo rechazó hoy la idea de ampliar la jornada semanal de trabajo a 65 horas. Aquella propuesta, impulsada originalmente por la Confederación Empresarial Británica, preveía eliminar el límite máximo de la jornada laboral semanal, fijado en 48 horas, y dar libertad para que empresario y trabajador acordaran el tiempo de trabajo, con un máximo de 65 horas.
Esta última idea, la de permitir el libre acuerdo entre empresario y trabajador, constituía, según la Unión General de Trabajadores (UGT) de España, uno de los principales errores jurídicos del señalado proyecto. Y es que muy por el contrario a lo que pretenden hacernos creer los neoliberales, los contratos laborales no son como los contratos mercantiles, por cuanto mientras estos últimos se basan en la relación de igualdad entre las partes, el contrato laboral es por esencia, un contrato de subordinación. No debemos olvidar que en la relación laboral no existe la igualdad entre patrón y trabajador. De allí entonces, deriva la importancia de la asociación y de la acción colectiva a través de los sindicatos, por cuanto ellos vienen a suplir dicha desigualdad, estableciendo un contrapeso a la posición dominante del empresario (cosa que frecuentemente parecen olvidal los trabajadores en Chile) .
Así pues, como señala Alejandro Cercas, el eurodiputado socialista español que lideró en gran medida el rechazo a esta propuesta, lo que se logró hoy constituye un freno al “delirio neoliberal”. Enhorabuena pues por la cordura demostrada en el parlamento Europeo.
Y es que no debemos olvidar que la crisis económica que atraviesa en este momento el mundo, ha sido provocada por la avidez que impulsa el neoliberalismo. Es esta doctrina la que llama a reducir el Estado, a derribar regulaciones, a tener fe en el todopoderoso mercado. Y ya vemos las desastrosas consecuencias de tanta falacia.
Hoy estamos frente a una coyuntura única, a un movimiento pendular en las corrientes de pensamiento, en los modelos de desarrollo y por ende, en la acción de las políticas públicas. El tiempo de neoliberalismo ya pasó. Bienvenido sea el neokeynesianismo y la subsecuente protección social vía Estado. Es el momento de generar (en América Latina) y renovar (en Europa) los pactos sociales que permitan decididamente avanzar en este sentido, humanizando la economía y recordando que el lucro y la maximización de beneficios individuales no lo es todo. Lo social también existe.
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Créditos Fotografía: “Sigo mi camino”. Disponible en Fotolibre.net
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