En Retrospectiva (Por Waleska Muñoz A.)

A muchos les sorprendió que el gobernador de Illinois haya intentado asignar al mejor postor, el cargo de Senador que quedó vacante, luego que su titular, Barack Obama fuera electo presidente de los Estados Unidos.

Es más, los medios de comunicación apuntaban sus comentarios en el sentido de que ¿Cómo había sido posible algo así, en un país, aparentemente inmune a actos corruptos o poco sanos para sus administraciones públicas? ¿Cómo había sido posible que tuviera lugar un hecho como este -relacionado con el pago de favores políticos-, en un país “modelo” para las democracias del mundo en general y de América Latina en particular?

No pretendemos responder a tales preguntas a través de este texto. Queremos aportar simplemente con un elemento histórico -vinculado con lo que fueron los Estados Unidos durante el siglo XIX- importante de considerar, en la búsqueda de una contestación a tal interrogante.

Y es que fue el presidente Jackson (1829-1837), quien dio el puntapié inicial al tristemente recordado spoils system o “sistema de botín”. Tal sistema, tristemente recordado por los norteamericanos y lamentablemente imitado en nuestros países, consistía en que al llegar un nuevo Presidente a dirigir los destinos del país, los cargos administrativos sufrían un verdadero terremoto, como consecuencia del cual, los funcionarios de la administración saliente dejaban sus cargos para dar paso a nuevos funcionarios que eran leales al nuevo gobierno (pago de favores políticos).

A tal extremo había llegado la “costumbre” de que los leales asumieran cargos públicos, que uno de ellos, al no recibir en compensación por su apoyo en campaña, el cargo diplomático que deseaba, intentó y con éxito, asesinar presidente Garfield, en el año 1881, solo seis meses después de que asumiera el cargo. Esto fue el punto culmine de un sinnúmero de atrocidades, a partir del cual fue creada una nueva institucionalidad administrativa acorde a un sistema de selección y de continuidad, que es la que le ha permitido constituirse en un ejemplo para nuestros países.

Retomando lo de estos días, de seguro lo sucedido con el demócrata Rod Blagojevich (quien se desempeña ya en un segundo periodo de mandato), será considerado como un importante antecedente para reformar la actual legislación que permite que sea el Gobernador del Estado, un cargo electo, quien decide la sucesión de otro cargo vacante también electo.

Crédito Foto: “Calderilla libre” en Fotolibre.net

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