A Sesenta Años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: Ampliando la Mirada (Por Roberto Morales)

Fuente: Sito Web ONUEste 10 de diciembre se conmemoran los 60 años desde que fue proclamada  la Declaración Universal de Derechos Humanos, por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Es posible que las evaluaciones del tiempo transcurrido, nos indiquen todo lo que falta por hacer y los desafíos futuros, pero también es indiscutible que la sociedad mundial ha evolucionado positivamente al menos en reconocer y refrendar en una serie de instrumentos internacionales y nacionales los derechos inherentes a todos los hombres y mujeres de este mundo.

Los Derechos Humanos se hacen “sociales” en la medida que son los propios hombres y mujeres que ha nivel global y local los reconocen normativamente, y por tanto, su existencia y deber de promoverlos, defenderlos y difundirlos. Es necesario normar y regular para generar las conductas buscadas y son los Estados, en el amplio sentido del término, el actor principal de su defensa y promoción.

En la medida que nuestras sociedades se desarrollan, las necesidades de hombres y mujeres se visibilizan y las prioridades se modifican, buscando mayor bienestar, calidad de vida y un mayor reconocimiento y valoración de la dignidad humana. Esta debe ser el centro de cualquier proyecto de desarrollo económico y social, político, religioso o de derechos humanos.

Por otro lado la globalización a traído múltiples  consecuencias  para millones de seres humanos, no todas negativas. De entre las que podemos rescatar, está la gran capacidad para comunicarnos e interconectarnos gracias al desarrollo de los medios electrónicos de comunicación. También nos ha traído el reconocimiento paulatino de que hay ciertos problemas de la humanidad que es necesario enfrentar de manera global, aunque su realización sea a nivel local. Estos dos ámbitos junto con otros, nos han permitido ir paulatinamente ampliando la mirada de los derechos humanos y estableciendo nuevas áreas que hace algunos años eran impensadas.

La defensa de los Derechos Humanos se ha basado siempre en un principio básico: los Derechos Humanos son indivisibles. No es posible por lo tanto, trabajar por el respeto de ellos, sin considerarlos en su totalidad, pues estos están interconectados y son dependientes unos de otros. Por cierto, aquello no ha significado que, históricamente, se haya trabajado de igual manera por todos.

Hoy se reconoce que hay ámbitos del desarrollo humano que son indispensables de abordar si se quiere trabajar por la defensa de todos los derechos humanos. En este sentido, la mayor importancia que se le ha dado a los derechos sociales, económicos y culturales, es un buen ejemplo de que cada vez es más relevante ampliar nuestra cobertura en el ámbito de los derechos humanos.

Amnistía Internacional (AI) está próxima a iniciar una nueva campaña global, en este caso el eje estará centrado en la dignidad humana y como aspecto fundamental, el reconocer a la pobreza como uno de los factores principales de la negación a dicha dignidad.

Es aquí donde aparecen con más claridad, nuevos conceptos que resultan claves para entender la pobreza en el mundo y a nivel local, éstas son: las relaciones económicas que se dan entre Estados y agentes privados, hoy globalizados; las relaciones y modelos empresariales que se establecen principalmente con los grupos de interés mas directos (trabajadores, clientes y las sociedades donde están insertas dichas empresas); y, los impactos directos e indirectos de aquellos factores, sobre los Derechos Humanos.

Hoy en medio de una crisis financiera de carácter mundial resulta indignante y preocupante constatar cómo un modelo económico que ha privilegiado el enriquecimiento de grupos económicos, por sobre el bienestar de las mayorías, está y seguirá impactando tan fuertemente en la vida cotidiana de millones de hombres y mujeres alrededor del mundo. Este es un ejemplo visible, pero lamentablemente no el único que se puede presentar para demostrar que las decisiones económicas y/o empresariales pueden y afectan directamente la calidad de vida y, en último termino, la dignidad de las personas, que siendo actores fundamentales de estos procesos, es poco o nada lo que pueden influir en dichas decisiones.

Los agentes económicos pueden colaborar en la violación de los derechos humanos, nos decía la Secretaria General de AI, en su reciente visita a Chile. Ésto no sólo es posible, sino que lamentablemente se ve en forma reiterada en Chile y en otros países. Dicha situación nos llama a ser más activos en trabajar sobre “estos Derechos Humanos” (los sociales, económicos y culturales) que quizás todavía son poco visibles, pero no por eso menos importantes.

Porque en último término los Derechos Humanos buscan velar y promover la dignidad de cada uno de nosotros, quizás la mejor forma de conmemorar sus 60 años, es seguir trabajando intensamente para ampliar la mirada y el entendimiento que tenemos sobre ellos e identificar y denunciar todos los ámbitos en los cuales es posible que éstos estén siendo vulnerados.

Fuente Fotografía: Sitio Web Naciones Unidas. Derechos Humanos.

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