Nueva Institucionalidad en Juventud en Chile (Por Marcel Théza)
A pesar de que una de las grandes dudas que acompañó la discusión relativa a la implementación de los cuatro años como período presidencial, es el escaso estímulo que eso podría producir frente al desafío de impulsar reformas a las instituciones - al ser éstas complejas y poco rentables en el corto plazo -, el gobierno de Michelle Bachelet ha tenido la audacia de no caer en el inmovilismo de este temor, proponiendo un conjunto de cambios que recientemente han puesto en el centro de la discusión tanto a la actual institucionalidad en deportes, como también a la de juventud. Es así que se ha considerado que ambas institucionalidades deben integrarse en un solo Ministerio; lo anterior bajo la fórmula que utilizarían algunos países como Francia.
Frente a esta propuesta que pareciese avanzar rápidamente en la discusión parlamentaria, es pertinente y oportuno plantear algunas reflexiones sobre el impacto de esta medida en el ámbito de las políticas públicas de juventud.
Primero, hay que reconocer como un elemento muy positivo la decisión de evaluar democráticamente una institucionalidad que, teniendo como misión fundacional mejorar el ejercicio de la ciudadanía de los y las jóvenes, en muy pocos momentos contó con el respaldo y los instrumentos necesarios para concretar este desafío y para adaptarse a aquellas transformaciones del mundo juvenil que en el campo de la participación y la ciudadanía sus propios estudios ponían en evidencia.
Segundo, respetando los cambios de orientación que toda institución puede adoptar en el tiempo, pareciera que el desafío de mejorar la ciudadanía de los jóvenes no sólo aún es válido, sino que además es urgente si observamos la triste ausencia de los jóvenes de todas aquellas instancias de decisión donde se definen en concreto los temas y políticas que van a incidir en el funcionamiento de la sociedad.
Tercero, si aún se sigue pensando que al Estado le cabe la responsabilidad de crear condiciones de ejercicio de la ciudadanía juvenil, respetando obviamente la autonomía en las formas de organización y expresión de los jóvenes, la decisión de reunir los temas de deporte y juventud en un solo ministerio no es claramente una buena decisión.
Cuarto, para que una política pública fundada en el desafío de mejorar la ciudadanía juvenil sea efectiva, ella requiere de una institucionalidad que esté a la altura de este objetivo. Requiere además la voluntad de incorporar a los jóvenes a la agenda pública de forma integral, haciendo presente claramente su especificidad como grupo social.
Quinto, la creación de un Ministerio de Deportes y Juventud es en la realidad la creación de un Ministerio de de Deportes, donde lo juvenil va a terminar siendo abordado desde una dimensión puntual, la dimensión recreativa. Lo paradojal es que justamente en esa dimensión es donde los jóvenes tienen menos problemas de integración: es donde más participan, es donde hay más programas funcionando, pero además es donde la participación no está definida por una búsqueda de ciudadanía, sino más bien por la búsqueda de una satisfacción de orden estrictamente individual; legítima, pero individual.
Sexto, puesto que se ha hablado del ejemplo Francés, hay que decir que en Francia lo que existe es un Ministerio de Salud, Juventud y Deportes, con una Ministra de Salud, con un Secretario de Estado de Deportes cuya visibilidad además está definida por el interés francés en la actividad deportiva y porque esta área está dirigida por el ex director técnico de la selección nacional francesa de Rugby, y, al final, por una Dirección de Juventud absolutamente desdibujada en el contexto general ministerial. El peso e impacto del trabajo en juventud depende más bien de la responsabilidad que las estructuras regionales y comunales tienen en torno a este tema en Francia y Europa. Pareciera que este aspecto no es tema de debate en Chile.
Séptimo, mi opinión es que si bien se requiere de una nueva institucionalidad en juventud, es mucho más pertinente que ella dependa de un Ministerio que le asegure mayor peso político y mayor capacidad de coordinación. Esta nueva institucionalidad debiese tener, además, la capacidad de implementar un programa integrado en la lógica del Chile Solidario, que, incorporando al conjunto del Estado, pueda, primero, abordar integralmente el tema de juventud, y, segundo, responder seriamente al desafío de favorecer la ciudadanía juvenil en su dimensión política y cultural.
Créditos Foto. Título: “Texturas-camino”, disponible en: FotoLibre.org
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December 11th, 2008 at 11:27 pm
La discusión sobre la existencia de un Ministerio del Deporte y de la Juventud propuesto al Congreso por el Ejecutivo, presenta una gran oportunidad para iniciar una nueva etapa en la forma como se trabajan las políticas públicas en materia de juventud en el Estado.
En el mundo existen muchas fórmulas en las cuales se recoge la juventud como parte de los temas a los que se avocará un Ministerio. Es decir, existen Ministerios que van desde Ministerio de Salud, Familia y Juventud (Austria) a Ministerios de Deporte, Cultura y Juventud (Bélgica) o casos como el que quiere establecer Chile de Ministerio del Deporte y Juventud (Bulgaria). En resumen, la fórmula será exitosa en la medida que le demos contenido cierto a la forma de abordar las políticas públicas en materia de juventud en la realidad chilena y el modelo de sociedad que queremos construir.
El proyecto de Ministerio de Deporte y de la Juventud, recoge la aprensión que han manifestado algunas personas acerca del riesgo que el deporte consuma los temas de juventud. Es así como éste establece en su mensaje “… Con estos objetivos a la vista, el Ministerio del Deporte y de la Juventud deberá articular dos realidades que, si bien pueden desarrollarse armónicamente y en forma complementaria, deben también conservar su correspondiente independencia. La juventud representa una etapa en la vida de las personas que no se agota en el deporte, así como el deporte no es exclusivo para los jóvenes. Por lo tanto, la nueva estructura ministerial deberá asumir el desarrollo del deporte en otros grupos etarios y planificar políticas públicas de juventud fuera del marco de lo deportivo…”
Dicho lo anterior, existirán dos subsecretarias, una del deporte y otra de la juventud, y se descentralizará regionalmente en forma separada, es decir, existirá un servicio encargado de ejecutar las políticas de deporte y otro servicio encargado de ejecutar las políticas publicas de juventud, con representación en cada una de las regiones.
A su vez, las funciones que se le encargan al Ministerio, permitirán que éste se haga cargo de las distintas dinámicas que implican las políticas de deporte, por un lado y de juventud por otro, sin perder de vista que hay una sinergia virtuosa que hay que aprovechar y que promueven la integración social, recreación, participación, salud, educación y seguridad ciudadana todo lo que conduce a una mejor calidad de vida e integración social.
En resumen, la institucionalidad es la forma en la cual se manifiesta una potente señal de voluntad y decisión que pretende potenciar dos temas de gran importancia para el desarrollo nacional. El contenido y dinámica de política pública en cada una de las áreas que abarcará el ministerio, es lo que definirá su éxito.