Zona de Papers: “Votemos por la Democracia” (Por Sebastián Claro T.)

Ha sido publicado el Nº 4 de la Serie Prospectando Horizontes, en nuestra Zona de Papers.

Se trata del texto escrito por Sebastián Claro T., titulado: “Votemos por la Democracia”.

El planteamiento central del autor es que mientras no se desarrollen campañas electorales austeras; con baja ingerencia de los recursos económicos; con autoridades elegidas sin compromiso con sus financistas; que informen a los electores de los candidatos; y, con candidatos comprometidos con sus promesas electorales, la democracia seguirá siendo más una figura retórica que una realidad a palpar cotidianamente.

Y es que las campañas políticas, como antecedente de las elecciones populares, son fundamentales para el desarrollo de la democracia. Es entonces, cuando los electores pueden conocer mejor a los candidatos que detentarán el poder de los cargos sometidos al voto popular.

El año 2003 se aprobaron dos normativas para regular el financiamiento electoral: la Ley Nº 19.884  y la Ley Nº 19.885. Ambas buscan: resguardar la igualdad de oportunidades en la competencia política, garantizar la transparencia de la competencia electoral, aumentar la capacidad de control del Estado y la ciudadanía de los procesos electorales.

De acuerdo a lo que observamos en cada período eleccionario, campaña incluida, los propósitos de la ley se cumplen sólo parcialmente. En general, se hace evidente la influencia de los recursos económicos en la votación y se duda acerca de la transparencia y ausencia de corrupción en el financiamiento de las campañas por privados (también, se constata el desvío de recursos públicos). Por otra parte, aunque no esté planteado como objetivo de la ley, otras dos variables nos deben poner en alerta acerca de la cualidad del proceso eleccionario: la razones que llevan a votar por uno u otro candidato, el interés que tiene la ciudadanía por informarse de los candidatos y, en su contraparte, el interés que tienen los candidatos de informar a la ciudadanía de sus capacidades y programas; esto, vinculado al desprestigio de los políticos en nuestra sociedad, lo que lleva a mostrar un desinterés en períodos de campaña. A esto, se suma y lo pone en evidencia, la baja participación, muy especialmente de los jóvenes (sólo un 5% de los jóvenes entre 18 y 25 años está inscrito en los registros electorales (julio de 2008)  .

Por todo lo anterior, si nos interesa desenvolver un sistema político democrático, urge ocuparse en mejorar lo que sucede durante el proceso eleccionario. Entre otros: lograr que los recursos económicos efectivamente no incidan en el voto popular, evitar hasta donde sea posible la corrupción de los candidatos, avanzar hacia un voto cada vez más informado, lograr que los candidatos den a conocer sus programas y se comprometan con ellos, en tanto, sean elegidos.

En este artículo se desarrolla este tema, considerando la Ley que rige en esta materia, sus insuficiencias y los efectos que se constatan. Por su parte, se proponen algunos caminos para avanzar. Con esto, se espera contribuir para fortalecer convicciones, reunir esfuerzos, orientados a levantar evidencias empíricas, construir propuestas concretas e implementar bases para nuestro sistema democrático que estén de acuerdo con un sistema creíble, que motive a participar, el cual sea valorado y merezca ser cuidado para desarrollar una sociedad mejor .

Ir al documento completo de “Votemos por la Democracia” (pdf)

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