Nunca da lo mismo: La Píldora del Día Después y el Sistema Binominal (Por Jimena Negrón Schwerter)

Lo sucedido con la Píldora del Día Después en Chile, no es solo un ejemplo de atropello a las libertades de la sexualidad, también es un ejemplo del contexto antidemocrático de nuestra constitución. En esta ocasión no quiero centrarme en la crítica al Tribunal Constitucional. Para eso, habrá abogados expertos que nos podrán explicar el motivo de la creación de este órgano.

Sí creo relevante referirme a un dato, que me parece no se ha difundido mucho y que tiene relación con quienes presentaron este recurso al Tribunal Constitucional. En una de las últimas publicaciones del The Clinic aparece una información muy relevante. Del grupo de parlamentarios que realizaron este ejercicio, todos correspondientes a la Alianza por Chile, solo uno de ellos fue elegido por mayoría democrática. El resto fueron electos gracias a nuestro queridísimo sistema binominal. Es decir, se repite un claro ciclo: personas que no fueron elegidas por un grupo significativo de los votantes, decidieron por la mayoría de los chilenos. ¿No es un poco irónica esta situación?

El sistema binominal está fundado (se supone) en la intencionalidad de mantener un cierto equilibrio político que le de estabilidad al país. Este equilibrio implicaría que efectivamente las autoridades del poder legislativo sean elegidas de tal manera que siempre tengamos personas de los dos mayores conglomerados de partidos. En la gran mayoría de los casos, el resultado de este sistema es la elección de un personaje de la concertación y otro de la alianza. Uno de ellos es elegido dentro de la primera gran mayoría y el segundo es elegido como el que tiene mayor votación dentro del segundo bloque mas votado. O sea, en la mayor parte de los casos, salen”democráticamente victoriosos” el primero y el tercero.

El producto de esto es una cámara de diputados y de senadores conformados por un grupo de parlamentarios que efectivamente cuentan con el voto popular y otro grupo, no menor, que cuenta con el apoyo político de sus partidos sin representación popular. La función de ambos es equivalente, ya que obviamente no es posible diferenciar al interior del Congreso entre quienes fueron llamados a la legislatura por voto popular y quienes fueron elegidos solo por sus partidos.

En este contexto indiferenciado de parlamentarios, ¿Quiénes los fiscalizan? Se espera que la ciudadanía. ¿Cómo? A través de información sobre el quehacer de ellos y el consecuente voto en el proceso eleccionario siguiente. Por este motivo es que me parece justo y necesario divulgar en la mayoría de los lugares posible este notable hecho: En Chile las mujeres no pueden acceder a la píldora del día después porque a un grupo de parlamentarios elegidos sin mayoría significativa de votos decidieron que era moralmente rechazable su existencia. Es decir, de los parlamentarios de la Alianza que se opusieron a la libertad sexual de las mujeres, solo uno fue elegido por mayoría.

Paradojalmente hay que mencionar una de las últimas votaciones de la cámara de diputados, referidos justamente a la posibilidad de modificar del sistema binominal e incorporar a las minorías al trabajo parlamentario. La votación  claramente habla de una intención política: diputados de la Concertación e independientes, todos votaron a favor; la Alianza, en pleno, votó en contra. Es decir, los mismos que decidieron por las mujeres de este país, los mismos que no fueron elegidos por la mayoría de los votos, decidieron que es razonable ser elegido con esta fórmula. Claramente, detrás de esta votación existe una intencionalidad de mantenerse en el poder, quizás, ya no con las fuerzas de las armas, pero si con la fuerza de una Constitución que no representa a la mayoría de este país. Y en este contexto, estos mismos parlamentarios que no fueron elegidos con la mayoría de los votos, tampoco demuestran intención de preocuparse por lo que quiere, siente, y desea la mayoría de los chilenos.

Tal vez este sea un motivo concreto para quienes se sienten desinteresados por la política, le presten mayor atención. Al final, nunca da lo mismo.

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