Editorial 28/5/2008: A Perfeccionar el Proyecto de la Ley General de Educación
En Chile, la lógica de mercado aplicada a la educación ha resultado nefasta.
No sólo ha sido incapaz de generar los incentivos prometidos para mejorar la calidad y el rendimiento del sistema en su conjunto, sino que además ha profundizado las desigualdades sociales, consagrando una situación similar a la descrita por Bourdieu (en “Herederos”) hace más de cuarenta años: las Escuelas, en vez de permitir la movilidad social, siguen siendo un espacio de reproducción de la estructura social existente, condición que en un país tan desigual como el nuestro, resulta ser francamente inmoral y sospechosamente funcional al statu quo existente.
La discusión en el parlamento sobre la Ley General de Educación (LGE), viene a brindar la posibilidad de perfeccionar el acuerdo político alcanzado para derogar la vetusta LOCE (Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza). No podemos seguir pensando que la educación es un bien que se transa en el mercado y que cada familia será la responsable, por su propio esfuerzo, de proveerse el financiamiento requerido para comprar calidad. La educación es un derecho social, y como tal debe ser inalienable, y al Estado le cabe un rol central e ineludible en ello.
Las indicaciones planteadas por un grupo de diputados de la Concertación, apuntan en tal sentido. Como aquellas señalan, se requiere al menos: Explicitar con claridad el concepto de Educación Pública que adoptaremos como sociedad, cuál será la responsabilidad que le cabe al Estado en tal sentido y, cuál será la opción que tomemos respecto a ella; El proyecto de la LGE debe ser más explícito en términos de querer construir una educación igualitaria e integradora, y no sólo equitativa; y, finalmente, el proyecto de la LGE debe optimizar los mecanismos de transparencia y de control de los recursos públicos traspasados a las entidades privadas.
Es una oportunidad única. El Consejo Asesor Presidencial en Educación; el gobierno; y, las diferentes fuerzas políticas que participaron en las conversaciones que culminaron en el acuerdo general, han logrado un interesante acuerdo. Pero por favor no nos ceguemos, todas las cosas son perfectibles y aún es tiempo de mejorar el proyecto de la LGE para permitir que la Educación chilena rompa, de manera efectiva y consciente, el peso de la cuna, especialmente la de los estratos socioeconómicos medios y pobres.