Editorial 17/5/2008: “Des-naturalizando” el proyecto neoliberal
Uno de los aciertos de la derecha en el mundo, en función de sus intereses, fue haber logrado “naturalizar el proyecto neoliberal”. Poco a poco hicieron que el frame o marco que utilizan para analizar y transformar el mundo, se volviera “transparente” y fuese aceptado como natural por la ciudadanía en general y por gran parte de las elites políticas y académicas en particular. Esa ha sido base importante de su éxito en estos últimos treinta años.
En estas dos últimas semanas sin embargo, en Chile, dos hechos han ido contra aquella corriente. En primer lugar, la entrega del informe de la Comisión Trabajo y Equidad (ver artículo de Vladimir Ovando), que viene a hacer explícito que el mercado no todo lo puede; que el crecimiento económico no basta por sí solo para eliminar las desigualdades sociales; y, que al Estado le cabe un rol clave e ineludible en tal sentido.
El segundo de estos hitos, ha sido -producto al parecer de un error táctico de uno de sus think tank- proclamar implícitamente a los cuatro vientos (Ver artículo de Javier Insulza), que el marco desde el que se mueve parte importante de la derecha nacional, para entender la política y toda actividad humana es el rational choice. Y esto no es menor. Desde este modelo de análisis, la acción humana está guiada únicamente por la maximización de sus beneficios individuales. En otras palabras, este modelo reduce al ser humano a un ente (el homus economicus) racional, individualista y egoísta, que no conoce ni principios ni valores; que no sabe de solidaridad ni de altruismo. Todos sabemos sin embargo, que las personas son más integrales y coherentes que aquello. Como dijo Amartya Sen, el homus economicus es un “imbécil social”.
Ahora que conocemos lo que prima en sus decisiones y en la forma de ver a los ciudadanos, al proyecto neoliberal no le será tan fácil implementar sus estrategias. Las personas y la política son más complejos de lo que piensan. Reducirlos a la lógica del mercado no es suficiente. La historia lo ha demostrado con creces.