Politizar la Reforma del Estado (Por Antoine Maillet)
La reforma del Estado propuesta por el Ministro del Interior Pérez Yoma es, en los términos en los cuales actualmente se debate, inaceptable para la izquierda.
Quizás el hecho de haber lanzado esta consigna frente a la crème de la crème del empresariado chileno, reunido en el foro Icare, haya influido en la propuesta del jefe de gabinete. Sin embargo, ha demostrado en el seguimiento que ha dado a su proclamación inicial que él está decidido a jugársela por una reforma que no es la que Chile necesita para seguir desarrollándose como nación inclusiva.
Después de haber puesto el tema en la agenda del Gobierno, dentro del marco de un “acuerdo nacional para un mejor Estado”, se ha caracterizado por un afán de conversar en prioridad con la derecha, que sea empresarial, a la cual reservó la primicia de un discurso relevante para todos los chilenos, o política, a través de la apertura de canales de diálogos privilegiados con sus centros de estudios, como si ellos ya no coparan el debate público. Esta actitud se combinó con un desinterés obvio por las opiniones del sector a lo cual, en su calidad de subordinado de la Presidenta Bachelet, supuestamente pertenece y representa.
Para el Ministro del Interior, “lo que se necesita es una revolución en la gestión”(1). Discrepamos de esta afirmación inicial, que guía todo su proyecto. Entendemos que puede ser una respuesta para responder a las necesidades reveladas por la acumulación de escándalos de los cuales también nos avergonzamos, aunque sean de tamaños e impactos distintos. Sin embargo, nos parece que la modernización del Estado merece mejor que una visión a corto plazo, que equivale a pedir “más de lo mismo”: reducir más el Estado, privatizar lo poco que escapó a la exhaustiva purga de los Chicago Boys, en fin, y como lo quiere la derecha, cumplir con el sueño, más bien de pesadilla, de un “Estado subsidiario” total que no existe en ningún país desarrollado.
Consideramos que hablar de la reforma del Estado debería ser la ocasión para plantearse un verdadero proyecto-país, fundado en la aspiración en la igualdad, y más concretamente, en un Estado Social de Bienestar, como lo trata de edificar este gobierno. Esto implica, al contrario del Ministro Pérez Yoma, no obsesionarse por los indicadores de desempeño, como los de la dirección de presupuestos, sino buscar reflejar otra visión del Bienestar, que pueda integrar, por ejemplo, la apreciación de los ciudadanos sobre los servicios públicos de los cuales son usuarios.
En su discurso en Icare, Pérez Yoma se refirió sólo tres veces a los ciudadanos. Cada vez para enfatizar los beneficios que habían recibido gracias al “desempeño de excelencia” del Servicio de impuestos internos, de Aduanas o del Sercotec. Por cierto, hay que valorar la ubicación de Chile como líder en la informatización de los trámites administrativos. Sin embargo, ¿que le queda al ciudadano que no tiene Internet, pero es víctima del aumento incontrolado de su plan de Isapre, o del aumento de las facturas de electricidad? ¿No serán éstos, puntos donde la reforma del Estado también importa?
Pensar la reforma del Estado “en serio”, implica proyectarse un poco más allá de los escándalos recientes, y volver a la raíz. Compartimos el diagnóstico sobre los “signos de fatiga” del aparato estatal. Pero no creemos que reducir su tamaño permitirá resolver los problemas. Un Estado moderno, que ofrece más protección a TODOS los ciudadanos, y no sólo al puñado reunido en Icare, implica mayores poderes de fiscalización en los temas centrales para la calidad de vida que son educación, salud y previsión o energía, para dar unos ejemplos. Mayor capacidad de negociación con los grandes grupos económicos, a partir de plantas estables y numerosas de funcionarios de alto nivel en las superintendencias y otros organismos equivalentes. Y mayor inversión para la entrega de servicios públicos de calidad en las escuelas y los hospitales donde se atienden la mayoría de los chilenos.
Éstos nos parecen ser puntos centrales en una reforma del Estado que no se limita a una “agenda corta” a la vocación dudosa. Son los temas que deberá debatir la Concertación en el ciclo electoral que se está abriendo, un momento ideal para reabrir una discusión sobre “El Estado que Chile necesita”, que ha sido encapsulada por demasiado tiempo por las visiones de derecha. Para eso, será necesario contar con todas las fuerzas que no se satisfacen de la desigualdad que hay hoy en día en Chile.
Notas:
(1) “El Estado que Chile necesita”, discurso del ministro Pérez Yoma en Icare
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