La Inmovilidad del Levonorgestrel (Por Evelyn Magdaleno G.)

Resulta insólito que un país con tradición republicana, con una democracia que tiende a consolidarse cada vez más, y sobre todo en el gobierno de su primera mandataria mujer, estén sucediendo episodios tan vergonzosos como los ocurridos en las últimas semanas.

Desde el año 1949 que las chilenas podemos ejercer nuestro derecho a sufragio,  desde entonces se ha avanzado con aciertos y desaciertos que se han visto expresados, en lo institucional y organizacional; se ha logrado  una serie de derechos y competencias bastante precarias, pero valoramos el esfuerzo.  Sin embargo aún queda bastante camino por recorrer, sobre todo luego del profundo retroceso producto de un antojo de 36 diputados de derecha.

Hace bastantes años que las farmacias se encuentran vendiendo el cuestionado fármaco, pudiendo adquirirlo cualquiera de las hijas o señoras de estos diputados sin mayor problema. No obstante, cuando el gobierno decide que este no va a ser un privilegio sólo de las personas que pueden pagarlo y deciden entregarlo en la red pública de salud, se opone la derecha chilena, fundamentando que para la gente pobre si es inconstitucional, mientras que si lo pagas no infringes la ley.

Mi idea no es escribir sobre todo lo que ya se ha dicho, sobre la discriminación tremenda que se está cometiendo, o la necesidad urgente de que sean las propias mujeres las que decidan sobre su sexualidad.  Quiero referirme más bien, a lo más curioso de todo esto, a la inmovilidad tremenda de millones de mujeres que se quedan en sus casas mirando por la televisión, cómo se decide sobre su sexualidad.

Según la historia leída o contada, Chile no era un país en que se podía pisotear como si nada. Hasta antes de 1973 era un país en que sus ciudadanos y ciudadanas salían a la calle y ocupaban el espacio público cada vez que algo no les parecía. Pareciera sin embargo, que todos los años de asesinatos, desapariciones y represión inmovilizaron a los ciudadanos y que aquello se “adhirió a los genes” de las nuevas generaciones.

Me parece insólito que cinco personas decidan sobre la vida de más del 50% de la población - que son las mujeres-, y que éstas no hagan nada. En las manifestaciones realizadas durante los últimos días, pudimos ver participando a las mismas amigas combativas de siempre, las que compartieron años de exilio, o a las estudiantes de izquierda de las universidades; pero en ellas,  muy pocas mujeres a las que realmente les afecta esta situación, se hicieron presentes.

La inmovilidad, el sentir que otros pueden decidir por mí, lo encuentro realmente preocupante. Hace algunos años nos cortaban la luz y nosotros en vez de salir a protestar, salíamos a comprar velas, hoy nos cambian y suben los planes de las Isapres y en vez de protestar, nos cambiamos a Fonasa.

No desconozco la multitudinaria manifestación del día 22 de abril, al contrario, me alegro muchísimo que fuese tan masiva, pero más que eso, no existe una movilización real, con argumentos y capaz de enfrentar  y repudiar día a día este fallo.

Según una encuesta publicada en un periódico el fin de semana pasado, más del 80% de los consultados no estaban de acuerdo con el fallo, pero de estos más del 50% no ha participado en ninguna acción de protesta contra esto. El público al cual estaba dirigido este estudio eran jóvenes entre 16 y 29 años, es decir esa generación que nació entre la represión y lo que nos dijeron que era democracia, pero que nunca nos han enseñado a ejercerla y exigirla.

Artículos anteriores de Evelyn Magdaleno G.: ¿Podemos Hablar de democracia Cosmopolita? ; Estrategias de Participación Política de las Mujeres ; La Mujer y el Poder en Chile

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One Response to “La Inmovilidad del Levonorgestrel (Por Evelyn Magdaleno G.)”

  1. Iskra Says:

    Estimada:
    Estoy muy de acuerdo con tus reflexiones sobre la indignación de esta medida, justamente en un período político donde parecía que las mujeres sí podíamos ejercer nuestros derechos. Sin embargo, mi opinión es un poco más optimista, creo que la organización social que se ha demostrado en este tema ha sido impresionante, ha sido más de lo esperado para la misma derecha. Tal vez sea eso de que cuando se tiene un “enemigo” claro es más fácil unirse “contra algo”. Durante los años de represión dictatorial también se podía observar un movimiento social con algunos objetivos claros y urgentes. Pero hoy en día, donde Chile se nos muestra tan estable y acomodado, la participación social y una ciudadanía crítica constituyen un verdadero desafío.

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