Editorial 18/4/2008: De Héroe a Villana, los Riesgos para la Institucionalidad

Dos imágenes marcan la trayectoria ministerial de Yasna Provoste. En la primera, ella aparece en el centro de la escena, feliz, junto a la presidenta, con los brazos alzados, de la mano de personeros de gobierno y oposición, celebrando, al borde de las lágrimas, la firma del acuerdo político nacional en educación.

En la segunda, sólo seis meses después, su rostro compungido, al término de la sesión del Senado, en la que por una estrecha mayoría (20 votos contra 18), es destituida de su cargo como Ministra de Educación.

Como puede verse, su paso de héroe a villana, desde el punto de vista de la oposición, fue extraordinariamente rápido.

Al respecto, pueden darse al menos dos explicaciones para ello (de las muchas que abundan en los medios por estos días). O bien, la oposición está resuelta a llevar la tesis del “desalojo” al extremo, realizando este tipo de severas acciones o bien, simplemente aprovecharon la mayoría circunstancial otorgada por la configuración de la bancada de “independientes” para llevar a aquel extremo una situación administrativo-política reprobable, pero frente a la cual existían caminos de salida alternativos. En esta segunda interpretación, los votos de la Alianza se habrían prestado para ejecutar una venganza personal y partidaria, ajena a sus intereses, pero que era funcional para avanzar –desde su perspectiva- en posiciones políticas.

Como sea, el resultado, que legítimamente  puede haber generado satisfacción a un grupo de chilenos y chilenas, es peligroso desde el punto de vista institucional. Sin duda que en una democracia sólida, el respeto por las instituciones y sus mecanismos es clave. Sin embargo, también es muy importante el criterio con los que son aplicados estos últimos. La acusación constitucional a los ministros, nace como una forma de contrapesar el presidencialismo, y como tal, es un recurso muy interesante. Sin embargo, su uso indiscriminado e irreflexivo, además de que le hace perder fuerza y credibilidad a este mecanismo, puede terminar haciendo que produzca efectos perversos no buscados, especialmente en lo que a rendimiento gubernamental y gobernabilidad respecta.

2 Responses to “Editorial 18/4/2008: De Héroe a Villana, los Riesgos para la Institucionalidad”

  1. Eduardo Santander Says:

    El artículo responde efectivamente a la situación de fondo; la acusación constitucional trastoca los principios que verdaderamente deberían sustentar una democracia sólida y ungida en base a una institucionalidad respetada y legitimada. Estoy de acuerdo con que existan mecanismos que equilibren el poder que ostenta el Ejecutivo, sin embargo, estimo que la aplicación de los mismos debería regularse en orden de evitar el descrédito a las instituciones y procedimientos que una acusación de esta naturaleza, genera y que en definitiva, alimenta la tesis de la crisis de representatividad.
    Respecto del caso, considero procedente la acusación a la ministra por tanto efectivamente desestimó auditorías y propició el descalabro financiero del ministerio. Constituye, a mi juicio, un paso adelante hacia la transparentización del ejercicio de los cargos públicos, y hacia el rechazo a la continuación de prácticas que dejan en velo el fantasma de la corrupción.

  2. Ricardo Zúñiga Says:

    Soy concertacionista desde siempre, apoyé y apoyo a Bahchelet y todo lo que representa, sin embargo, no logro entender cómo es posible llegar a confundir tanto las cosas. Si una Ministra no es políticamente responsable de la eficiencia administrativa del presupuesto de su ministerio ni de obedecer las directrices de los órganos contralores ¿entonces de qué es políticamente responsable? Creo que en este caso la acusación se llevó adelante por la arrogancia de una concertación que no logra asumir su declinación, no logra reinventarse. La Ministra Provoste debió, desde un principio, hacer lo que cualquier Ministro debe hacer si no puede explicar administrativamente el destino de 500 millones de dólares: renunciar. Así no habría habido ni acusación, ni inhabilitación, ni la tremenda pérdida de prestigio que esto ha significado para el gobierno de Bachelet.
    Por ello no entinedo el uso de este recurso como un exceso, ni que genere problemas o sente precedentes, lo que veo es que es un llamado de atención a la concertación para que termine de mirarse el ombligo y entienda que hay un mundo fuera de si misma que no le perdonará ningún error por muchos éxitos anteriores que tenga.

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