Cambios a la Ley de Partidos (Por Tito Flores Cáceres)

La decisión del gobierno, de enviar próximamente al Congreso un proyecto de Ley destinado a reformar el sistema de funcionamiento de los partidos políticos, constituye una excelente noticia para el perfeccionamiento de nuestra institucionalidad democrática.

El proyecto en cuestión, incluirá un financiamiento permanente (y no sólo en períodos electorales como es ahora) a las distintas tiendas políticas, el que irá acompañado además, de la necesaria fiscalización por parte del Estado, a través de una Superintendencia de Partidos Políticos. Por otra parte, la iniciativa pretende mejorar la competencia interna, estableciendo normas para la elección de sus autoridades; un padrón electoral interno que sea manejado por el Servicio Electoral; y, un sistema de primarias para la elección de los aspirantes a parlamentarios de cada partido.

Como puede apreciarse, estas modificaciones tienden así, a mejorar la igualdad de oportunidades en lo que a competencia se refiere. Al disponer de financiamiento público, los partidos no dependerán exclusivamente de los aportes de sus militantes y del que logren obtener del sector privado. El acceso transparente y probablemente más equitativo a los recursos, contribuirá a que los diferentes partidos enfrenten en un mayor pie de igualdad las campañas electorales, y a que, especialmente los partidos políticos de menor envergadura, mejoren sus posibilidades de obtener representantes. Por otro lado, en la interna, se lograría democratizar el proceso de selección de candidatos de cada partido, sacando de la opacidad un tema muchas veces polémico.

Ahora bien, no es necesaria una cuota muy alta de suspicacia, para pensar que es altamente probable que la iniciativa se estrelle con la férrea oposición de aquellos partidos que actualmente, sin control ni supervisión, reciben fuertes sumas de dinero del sector privado. Esta situación, que permite la captura del Estado por parte de poderosos grupos de interés económico, es la que justamente intenta revertir el mencionado proyecto.

Habrá que ver por lo tanto, si en los dos años que le restan, el gobierno será capaz de generar los acuerdos necesarios entre las fuerzas políticas, para dar aprobación a este proyecto. El perfeccionamiento de nuestro sistema democrático depende en gran medida de ello.

(Este artículo fue publicado también en: Panorama UTEM en Línea (10/3/08); Diario La Tercera, Sección Cartas al Director (10/3/8); Diario La Nación, Sección Cartas al director (12/3/8)); Diario El Rancagüino, Sección Cartas al Director (11/3/08))

Otros artículos de Tito Flores: Derechos Humanos: ¿Derecha Inhumana? ; Fortaleza Regulatoria en Chile: El caso de la fusión de D&S- Falabella ; Transantiago: De la Arrogancia Racionalista a la Eficaz Humildad del Incrementalismo

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