Cuando la Exigencia del Mérito Acentúa la Desigualdad (Por Waleska Muñoz)

Considerando que mérito significa “merecer” (1) o “digno de alabanza” (Macionis y Plummer, 2007)(2), podemos establecer que en un sistema de selección basado en el mérito de las personas, tiene como principal objetivo privilegiar a aquel individuo digno de merecer el puesto de trabajo por sus mejores condiciones por sobre los otros candidatos.

Sobre lo anterior, siempre me había planteado que para acceder a un puesto de trabajo, en especial en el ámbito público, la institución contratante siempre debería privilegiar el mérito por sobre todas las cosas. Sin embargo, distintos autores como Davis-Moore (3) y Young (4), como asimismo la situación actual que vive Chile en materia de educación, ha hecho que me cuestione la idea que la  exigencia del mérito para acceder a los puestos de la administración pública en nuestro país (especialmente hablando del nivel medio hacia arriba) sea tan beneficiosa. Por el contrario, más bien estoy segura que está acentuando la desigualdad.

Hoy en día, quienes tienen acceso a la mejor educación son el grupo más privilegiado. Como resultado de ello, quienes pudieren tener mejores méritos son éstos, en desmedro de aquellos grupos que han estado al margen de una buena educación. Si comparamos los 14 años promedio en educación del decil más rico con los 10 años del decil mas pobre (5), podemos dar más luces de lo que sucede en nuestro país para establecer quienes pueden tener más méritos a la hora de ser seleccionados para un puesto de trabajo. Más aun, existe una suerte de ventajas provechosas discriminatorias en función de amiguismos o nepotismo encubierto.

Ahora bien, para seguir en la polémica de la pasada semana. Ante una vacante en el Ministerio de Educación, con dos postulantes con la misma profesión y experiencia (honorarios en la misma secretaría por igual periodo). A la hora de decidir en función del mérito de seguro quien más tendría la posibilidad de ser elegida es aquella hija de un funcionario clave que hoy cuenta con un posgrado (financiado por el Estado) que no tiene la otra persona.

Por ello, Davis Moore al referirse a la meritocracia, da por sentada la existencia de la igualdad de oportunidades, que ya sabemos en Chile no existe. Por ello no nos debe extrañar las situaciones de injusticia que se dan en todo orden al interior de nuestra administración pública.

Young hace ya mucho tiempo ironizaba la realidad británica diciendo “Algunos muchachos  de una capacidad tal que les hubiera permitido ser, por ejemplo, secretarios de empresa, se veían obligados a dejar la escuela a los quince años y hacerse carteros. ¡Un secretario de empresa repartiendo cartas! Parece increíble. Otros muchachos de escasa inteligencia, pero bien emparentados y relacionados, pasaban casi a la fuerza por Eton y Balliol, y se situaban, en su edad madura, como altos miembros del cuerpo diplomático. ¡Un cartero manejando los asuntos del Estado! Es cómico y hasta trágico”(1964:14). Lo que parece ridículo y real a su vez para este autor, hoy en día, en muchos países hoy sigue existiendo dicha realidad, que no teniendo garantizada la calidad y acceso a la educación para toda la población, produce este tipo de situaciones. La exigencia del mérito en estos países, quizás garantice que quien accede a un determinado cargo sea el mejor, pero en ningún caso garantizará que todas las personas interesadas hayan estado en igualdad de condiciones. Mas aún profundizará las desigualdades entre quienes han tenido mejores posibilidades en cuanto a educación y en aquellos que no.

Notas
(1) Diccionario Latín Español.
http://recursos.cnice.mec.es/latingriego/Palladium/5_aps/esplap03.htm.
(2) Macionis y Plummer (2007). Sociología. Tercera edición. Pearson Prentice Hall. Madrid, España.
(3) Citado por Macionis y Plumier
(4) Young, Michael (1964). “El triunfo de la meritocracia. 1870 – 2033”. Editorial Tecnos. Madrid, España

Otros artículos de Waleska Muñoz: Probidad, perfeccionamiento y Honorarios en el Sector Público ; Bienvenida Intendenta; ¿Ciudadanos de Primera y de Segunda en el Chile del Bicentenario? ; ¿Lo que es el Transantiago para el gran Santiago, es Bellavista Oveja para Tomé?

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2 Responses to “Cuando la Exigencia del Mérito Acentúa la Desigualdad (Por Waleska Muñoz)”

  1. Cecilia Says:

    El tema es que dada la naturaleza humana, las imperfecciones del actuar se transfieren y asignan a ser producidas por “el sistema” y no por los responsables de ir perfeccionando los procedimientos y los marcos regulatorios que, a su vez requieren de supervisión en su aplicación acompañada de fiscalización oportuna y permanente, para su total cumplimiento.

  2. Iskra Says:

    Estimada Waleska:
    La meritocracia podría ser aplicable en un segundo plano, cuando los “derechos sociales” (como mínimo) son garantizados efectivamente por el estado y las diversas instituciones garantes. En la situación chilena se nos plantea el dilema: ¿Quién “merece” estudiar? ¿una persona que tiene talento o cualquiera que simplemente quiera?
    Ahí está la cuestión de merecer como empiezas tu artículo. Para mí la educación, por ejemplo, no se merece, sino que es un derecho. Y si no existen los medios para proveer una educación de calidad, pues habrá que asumir también la incapacidad para facilitar condiciones de ejercicio de derechos. Luego se le pide a la gente que sea ciudadana, cívica y democrática, cuando no existen espacios para ejercer derechos, sólo se piden responsabilidades o deberes.
    Saludos,

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