Editorial 21/2/2008: Fidel Cuelga los Guantes
Cincuenta y cinco años dedicado a la política de primera línea -desde aquel 26 de julio del frustrado ataque al cuartel Moncada-, en los que sin lugar a dudas logró hacer historia. Y la hizo como un actor relevante del siglo XX, no sólo de su país, sino también del acontecer mundial. El derrocamiento del dictador Batista, después de años de infatigable lucha en la sierra Maestra junto a sus barbudos, le catapultaron directamente al primer plano. Y aquello, no deja de ser meritorio, más aún pensando en las dimensiones geográficas y económicas de la isla.
Pero su ejemplo dejó huella indeleble. Que duda cabe que muchas transformaciones estructurales, como las reformas agrarias, de los sesenta en América Latina, impulsadas por la norteamericana Alianza para el Progreso, fueron una forma de poner atajo al ejemplo revolucionario. Cómo negar que muchos de los movimientos sociales de los sesenta y setenta, que apuntaban a terminar con la injusticia social en los diferentes países de la región, tenían como fuente de inspiración la gesta heroica cubana
Pero claro, como dice Tönnies, el carisma se seculariza, y eso parece haberle pasado a Fidel. Su perpetuación en el poder, la limitación de las libertades ciudadanas y la personalización del régimen, constituyen recursos típicos de los autoritarismos, y aquello, sea en aras de la revolución, o de la defensa contra el enemigo externo, resulta una limitación a la democracia. A qué negarlo, aquel es el punto más débil del sistema cubano.
Lo que venga hacia delante para la isla es una incógnita. Según los analistas no parece factible una apertura política, que gatille una transición hacia la democracia. Tal vez suceda lo que en China, en donde coexiste la mano férrea en la política interna, junto con una mano abierta al capitalismo, en lo que a intercambio con el exterior se refiere. Lo que acontezca el domingo 24, en la Asamblea Nacional cubana, comenzará a dar luces al respecto.
February 22nd, 2008 at 2:43 am
Hola my friends. La democracia pareciera no ser sólo el punto débil de Cuba. Lo es de un continente. Como la crisis actual de la economía, no vemos los fenómenos a largo plazo, y tal vez eso nos permita construir mejores realidades sociales, antes que desasosiegos románticos, por más real que sea la leyenda como en el caso cubano.
La lcalidad de la democracia pasa por algo que Fidel declaró pero que muchas veces traicionó: la libertad de opinión. Este portal nos abre estos debates, por ejemplo, cosa que es imposible en Cuba. A su vez nosotros no nos podemos preciar de grandes demócratas, nuestra realidad está atrapada en gran medida en una cultura demoniaca del consumo y cierta parafernalia de la clase rica, muy pobre en valores, falta de cultura, y eso nos duele, quien está más cerca de ganar la batalla, es una cuestión que el futuro dirá. La figura de Fidel comandará seguro de por siempre un lugar en la Historia de la Humanidad, y si desasosiego de los dioses es esta sunto, pues bienvenido sea. La Humanidad valorará y tensará sus mejores gloris como ser humano, más allá que como revolucionario. Fidel no es Ceaceascu, Honeckker; es un hombre superior, que supo llegar más allá de las fronteras del comunismo europeo, la misma razón que le separó con el Ché. Cuanto de este héroe lleva Fidel, es difícil medirlo, solo él un sus hora finales será de nuevo el soldado de la sierra maestra, que verá al Ché cargar a la bayoneta en Santa Clara. Cuba los lleva en la sangre y los latinos sabremos valorar su proceso. A Fidel, gracias, y hasta la vista….