Los Agentes de Empleo y Desarrollo Local: La Dificil Coherencia de la Norma (Por Ana Molina)

En muchos de los municipios españoles, por no decir en casi todos, existe dentro de la administración pública local diferentes figuras dedicadas a la promoción del desarrollo de la municipalidad. Aunque existen muchas otras figuras que también trabajan en el ámbito del desarrollo local, abordaré en lo sucesivo la situación de la figura del Agente de Empleo y Desarrollo Local (AEDL).

Para situarnos, el desarrollo local en España comienza a ser una política local importante a comienzos de los años 80 como consecuencia de los altos índices de desempleo registrados en esos años, reestructuraciones y reconversiones de la industria, el aumento de la presencia de la mujer en el ámbito laboral…  Pero sobre todo es fruto de los procesos de descentralización política, que otorgan una autonomía a los entes locales y por tanto, aunque el empleo no era (ni es) una competencia reconocida a los ayuntamientos, existe cierta responsabilidad política por parte de las autoridades locales en dar respuesta a la urgencia del desempleo en su territorio.

Es así como llegamos, a mediados de la década de los 90 cuando comienzan las primeras regulaciones estatales sobre el desarrollo local y la contratación de figuras especializadas que trabajen en este ámbito dentro de las corporaciones locales. De esta forma, desde el Ministerio de Trabajo se aprueban, como parte de las políticas activas de empleo y bajo la forma de subvenciones a las Corporaciones Locales, normas de contratación de estos empleados que determinan la forma de selección, la forma de contratación, la duración del contrato, las tareas a desarrollar, la forma de justificar la subvención económica recibida y el trabajo realizado.

En la actualidad, las competencias de empleo están transferidas a la mayoría de las Comunidades Autónomas, pero en general las disposiciones autonómicas siguen la normativa estatal.

Según esta normativa estatal, el Agente de Empleo y Desarrollo Local tiene las siguientes tareas: prospección de recursos ociosos o infrautilizados, de proyectos empresariales de promoción económica local e iniciativas innovadoras para la generación de empleo en el ámbito local, identificando nuevas actividades económicas y posibles emprendedores; difusión y estímulo de potenciales oportunidades de creación de actividad entre los desempleados, promotores y emprendedores, así como instituciones colaboradoras; acompañamiento técnico en la iniciación de proyectos empresariales para su consolidación en empresas, los proyectos generadores de nuevos empleos, asesorando e informando sobre la viabilidad técnica, económica y financiera y, en general, sobre los planes de lanzamiento de las empresas; apoyo a promotores de las empresas, una vez constituidas éstas, acompañando técnicamente a los mismos durante las primeras etapas de funcionamiento, mediante la aplicación de técnicas de consultoría en gestión empresarial y asistencia en los procesos formativos adecuados para coadyuvar a la buena marcha de las empresas creadas; y, cualesquiera otras que contribuyan a la promoción e implantación de políticas activas de empleo e impulse la creación de actividad empresarial.

En este agotador listado de tareas podemos comprobar que sigue en vigor una de las más grandes tradiciones españolas a la hora de legislar e introducir normas sobre las Corporaciones Locales: la homogeneización municipal, como si todos los municipios cumplieran las mismas condiciones.  Las Comunidades Autónomas, en un intento por adecuar las singularidades de su territorio a la normativa estatal de generación de empleo, han introducido ciertas áreas en las que desarrollar estas tareas, como el desarrollo del turismo o el desarrollo de áreas rurales.

Sin embargo, es preciso recordar que en España existen más de 8.000 municipios (la mitad que en toda América Latina, donde existen 16.000 entidades locales). Sin embargo, en España el 90% de estos municipios no llega a 5.000 habitantes. Es fácil imaginar que en estas condiciones, las tareas de desarrollo local propuestas por la norma que le da cobertura para contratar AEDLs resultan demasiado específicas y excesivamente orientadas a lo económico, obviando otras opciones o tareas relacionadas con el desarrollo local que serían más coherentes en esos municipios pequeños.

Por otro lado, se tendría que considerar que el concepto de desarrollo local en los últimos años ha evolucionado, al igual que han evolucionado las condiciones iniciales de su surgimiento y el carácter, complejidad y demandas de la población. No se puede seguir considerando el desarrollo local como mero desarrollo económico y potenciador de recursos endógenos de empleo, que si bien sigue siendo una tarea importante, era una lógica que respondía a la urgencia de realizar políticas locales de empleo en los años 80 y primeros de los 90 para responder a las necesidades de esos años.

Hoy la lógica del desarrollo local ha cambiado y la normativa de contratación de AEDLs debería contemplar ese aspecto. Las políticas locales de empleo compiten con las nuevas necesidades de trabajar en lo local por la igualdad de oportunidades, integración de inmigrantes, desarrollo cultural, fomentar la participación asociativa, incentivar la responsabilidad social de las empresas locales, la potenciación del turismo y valorización del patrimonio cultural local, la ordenación del territorio y del medio ambiente… tareas en las que muchos/as AEDLs ya trabajan al margen que la normativa de contratación lo reconozca o no, porque los Ayuntamientos saben que tienen que dar respuesta a ellas.

De esta manera, la norma estatal que da cobertura a la contratación de Agentes de Empleo y Desarrollo Local -y por extensión la normativa de las Comunidades Autónomas-  contempla una visión economicista, homogénea y obsoleta del desarrollo local. Si bien es cierto que el empleo es un ámbito fundamental para aumentar la calidad y bienestar de los ciudadanos/as de un municipio, también lo son otros componentes “postmaterialistas”, como diría Inglehart, y que deberían integrarse dentro de la conceptualización de desarrollo local. El desarrollo local solo puede realizarse desde una visión multidisciplinar del concepto y desde la heterogeneidad del territorio.

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4 Responses to “Los Agentes de Empleo y Desarrollo Local: La Dificil Coherencia de la Norma (Por Ana Molina)”

  1. Cristina Valdes Says:

    Lo que es realmente inaceptable, y lo consienten y propicican nuestros gobernantes (nacionales, comunitarios y locales), es que se permita dejar en la calle, sin ningún pudor, y sin empleo, a los AEDL´s que han trabajado transcurridos 4 años con las Entidades Locales, y contratar a otro nuevo, que también volverá al desempleo, tras otros 4 años y así sucesivamente.

    Debería existir, la obligación, de consolidar puestos de trabajo y no de pasar de un AEDL a otro, años y años, sólo por cobrar lo de siempre, LA SUBVENCIÓN.

    Creo que es una vergüenza institucional y por su puesto una tomadura de pelo para estos profesionales.

    Debería haber alguien que luche DE FORMA EFECTIVA, contra ésta fraudulenta práctica gubernamental de lucha contra el desempleo.

    Hay alguien que pueda hacer algo? Pueden contestarme, por favor?

  2. Ana Molina Says:

    Estimada Cristina,

    Muchas gracias por tu comentario. Entiendo perfectamente lo que quieres decir, puesto que casi todas las personas que trabajamos en España en temas de desarrollo local lo sufrimos. En teoría somos una política activa de empleo para poner en marchas otras políticas activas de empleo. La situación es, cuando menos, paradójica.
    Pero la realidad es un poco más dramática y es que, por nuestra condición de “subvención”, muchos ayuntamientos no nos consideran verdaderos profesionales en nuestros trabajos. No solo tenemos la dificultad de estar todos los años pendientes de nuestra renovación de contrato, sabiendo que a los cuatro años tendremos que buscar otro ayuntamiento, sino que además, en la mayoría de los casos, somos considerados como “gestores de subvenciones”. No digo que sea así en todos los Ayuntamientos, pero sí que se trata de una visión del desarrollo local muy extendida y que no ayuda a nuestra visualización como PROFESIONALES del desarrollo local.
    Desde la Federación Estatal de Profesionales del Desarrollo Local (FEPRODEL) me consta que se está trabajando y manteniendo reuniones con diferentes organismos e instituciones para que la orden de contratación del Ministerio de Trabajo pueda cambiar y para que nuestros puestos sean valorados como necesarios dentro de las entidades locales.
    Sin embargo, he de decirte que tengo sensación (y esto es personal) de que los cambios que se proponen para detener la “subvencionitis” de AEDLs se topa con “otros intereses” que presionan para que no se modifique sustancialmente la regulación de nuestra contratación, ya que les beneficia.
    Aun así, desde FEPRODEL y desde las distintas asociaciones de las Comunidades Autónomas que la integran se sigue trabajando tanto por el reconocimiento de nuestra disciplina como la modificación de nuestras condiciones de contratación. Aunque te aseguro que no es fácil.

    Un saludo
    Ana Molina

  3. Eva Buades Martínez Says:

    Estoy totalmente de acuerdo con Ana Molina, aunque tengo alguna ojeción que hacer al comentario.

    Cierto es que hay que fomentar el empleo estable, tanto por parte de la administración como por parte del sector privado.

    Cierto es que no se puede ir cambiando de ADL por el solo hecho de cobrar la subvención.

    Pero cierto es tambien, y si alguién está interesado en denunciar este tipo de caciquismos estoy dispuesta a colaborar, que una plaza de empleo público no puede ser que la decida una sola persona y por sus propios intereses personales menospreciando la formación y experiencia de los participantes.
    El caso es que a la hora de la selección del ADL, según la normativa vigente, si no pasas la prueba de la entrevista con una nota de 5 quedas eliminada de la convocatoria, y el tribunal de la entrevista al margen del técnico que participa del SERVEF que lo hace solo por figurar está la participación de miembros de la corporación local, y en mi caso concreto, me quede sin la plaza por que el alcade, presente en la entrevista, me puso una nota de un 4, con lo cual quedaba fuera de convocatoria, ni tan siquiera para sustituciones.

    He de decir que aún así, por méritos propios tenía casi el dobre de puntos que la otra persona que se presentó pero que no sirvieron absolutamente para nada, desacreditando toda mi formación (diplomatura, tres post-grados, 10 años de experiencia trabajando en el sector, y el curso de ADL de 450 h.

    Soy ADL?, creo que si.
    Tengo derecho a ocupar esa plaza? creo que si
    Hay que contratar a la persona seleccionada después de los 4 años?, pues en este caso digo NO, por que se ha desmerecido la candidatura de una persona que cumple con el perfil y obtiene la máxima puntuación por meritos propios frente a otra persona que tan solo tiene una diplomatura (ni cursos, ni experiencia, ni formación al respecto), única y exclusivamente por intereses particulares y personales del alcalde.

    Y mi pregunta es: ¿Se pueden denunciar estos casos?, ¿Habran represalias cuando salga la plaza por haber denunciado?, ¿tiene sentido solicitar una subvención para pagar un sueldo de ADL sin conocimientos ni formación para ello?, ¿para que tanta pamplina con técnicos, méritos ni otros menesteres si al final lo que verdaderamente importa es la opinión de un alcalde?

    Creo que:

    1.- Se debería cambiar la norma para la selección, una entrevista nunca puede ser discriminatoria en un proceso de selección una vez pasada la fase de meritos.

    2.- Debería haber algún organismo, colegio oficial de ADL´s, o no se como llamarlo que controlara esto y otras muchas mas cosas pués es cierto que legalmente estamos totalmente desamparados

    3.- Deberíamos denunciar este tipo de injusticias y hacerlas públicas para que no se repitiesen

    Un abrazo, y perdón por el cabreo pero no es para menos.

    Eva Buades Martinez
    ADL desde 1995 y actualmente en PARO

  4. Ana Molina Says:

    Querida Eva,
    Entiendo todo lo que me comentas y tu “cabreo” es de lo más normal.
    Por lo que veo, el proceso de selección es diferente en la Comunidad Valenciana, ya que teneis que pasar por un proceso de méritos. En la Comunidad de Madrid ni siquiera existe este sistema meritocrático, que al menos soluciona que entren en nuestra profesión personas más formadas, aunque en el caso que tu expones, quizás no sean las idóneas.

    Efectivamente son casos, a veces demasiados comunes, que ocurren dentro de los puestos de Agentes de Empleo y Desarrollo Local, pues es un arma que tienen ciertos políticos para emplear a gente “de su cuerda” o “familiares más allegados”. No solo ocurre con nuestros puestos, sino con muchos más dentro de la administración local, pero resulta desalentador en nuestro caso, en el que vivimos los procesos de selección “a dedo” con la total complicidad de los representantes de los Servicios Regionales de Empleo, que se supone que participan en el proceso porque son los que realmente pagan nuestros salarios.

    Desde Madrid, la Asociación de Profesionales del Desarrollo Local puso en conocimiento esta cuestion al Servicio Regional de Empleo (que la conocían de sobra), lamentando estas situaciones y ofreciéndose a participar también en los procesos de selección, para aumentar la transparencia en las contrataciones. La respuesta te la puedes imaginar.

    El cabildeo existe en España más de lo que nos imaginamos, especialmente en las administraciones locales. Todavía hay muchos políticos locales que hacen del ayuntamiento su cortijo privado, dando y regalando puestos. El problema se hace más grande cuando los servicios regionales actúan en la selección con una absoluta irresponsabilidad. Y esto nos deja un poco indefensos/as ante cualquier denuncia.

    Un saludo,
    Ana Molina

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