El Precio Fijo: Cómo Dar un Salto a la Lectura Masiva en Chile (Por Ricardo Zúñiga)

Durante años en los círculos editoriales y de escritores se ha hablado de la posibilidad de quitar o bajar el IVA al libro. Esta medida es una blasfemia para la ortodoxia del modelo económico, que considera que el tratamiento diferencial de productos o servicios deriva en deformaciones contraproducentes del mercado.

Sin embargo, la realidad dice otra cosa. En la Europa actual, la de moneda única, con Banco Central independiente y exigencias de déficit fiscal cero -es decir, en una Europa con un modelo económico casi tan liberal como el chileno- el libro tiene un tratamiento especial y además exitoso.

En países como Francia, España o Inglaterra, el libro ya tiene un IVA diferenciado, y en varios casos europeos el IVA es cero; en el caso de España es 4% (el IVA general es 16%). Pero, además de esta “aberración económica” que significa favorecer la oferta de un producto considerado especial, los españoles y franceses tienen el “precio fijo”, es decir, lo que llaman “el derecho a comprar un libro al mismo precio en cualquier lugar del territorio nacional”, lo que en la práctica deriva en que cada punto de venta, sea una pequeña librería de pueblo o una gran superficie urbana, vende al mismo precio impuesto por el editor. Doble blasfemia mercantil: subvención indirecta y restricciones a la competencia.

¿Pero cuáles son los resultados de estas políticas que llevan decenas de años aplicándose? Pues que España es el principal editor de habla hispana en el mundo, muy por sobre México, Argentina o Colombia. Y no es sólo la que más títulos vende, también la que más edita; es, de hecho, el tercer país del mundo que más edita, según los datos del Ministerio de Cultura. Y esto es así debido a que el sistema les permite a las editoriales (grandes y pequeñas) asegurar mayores volúmenes de venta a nivel local, con lo cual pueden competir a mejor precio a nivel internacional.

Francia suspendió durante los años noventa este mecanismo de control de mercado y ha debido reponerlo recientemente debido al riesgo de desaparición de editoriales y de librerías pequeñas y provinciales, pues para ellos preservar esas instituciones tiene prioridad estratégica.

Esto representa un comercio interesante para España: las ventas al exterior durante el 2006 superaron los 1.000 millones de dólares, beneficios a los cuales se debe agregar un nivel importante de empleo especializado y un no despreciable posicionamiento como productor de cultura en la imagen país.

Lo más curioso es que España no produce papel ni tampoco produce los escritores que más venden a nivel global y varios de sus grupos editoriales ni siquiera utilizan el castellano como primera lengua. Es más, los tres principales clientes de España en productos editoriales son Francia, Inglaterra y Brasil, por lo que no se puede interpretar su importancia en este rubro a nivel global sólo por una supuesta ascendencia cultural sobre Hispanoamérica.

Por otro lado, un efecto social tanto o más relevante que el empresarial resulta de la mayor lectura de libros en la ciudadanía, con todo lo que eso significa en términos de acceso a la información, la capacitación profesional, aumento de la autoeducación, aumento de la diversidad creativa, difusión de ideas nuevas y demás efectos positivos derivados de la lectura de libros. En España la lectura  per cápita es de 6,5 libros al año (Ministerio de Cultura de España, Encuesta de Lectura, 2006). En Chile este indicador alcanza los 5,2 libros per cápita (Adimark: Índice Lector, 2006), mucho mejor que el de México, 2.9, per cápita (Consejo Nacional para la Cultura y las Artes: Encuesta Nacional de Lectura, 2006) o el de otros países latinoamericanos, pero nos falta para alcanzar el nivel esperado para nuestro nivel de desarrollo.

Finalmente, es importante la consideración de que Chile es el único país de América (incluyendo EE.UU. y Canadá) que graba el libro con un IVA superior al 7% sin hacer ninguna concesión a su venta. No hay ningún país desarrollado que no estimule la edición, venta y lectura de libros a través de la protección de su oferta y la subvención indirecta de su demanda, lo cual debería decir suficiente para entender la importancia de proteger este “mercado”. Lamentablemente los ortodoxos liberales chilenos no lo entienden.

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9 Responses to “El Precio Fijo: Cómo Dar un Salto a la Lectura Masiva en Chile (Por Ricardo Zúñiga)”

  1. Eduardo Santander Says:

    EL IVA que Chile grava en el libro es francamente aberrante. En el artículo precedente se expuso cómo países que han emprendido políticas tendientes, ya sea, a suprimir o bajar el IVA al libro, han resultado altamente existosas y se han reflejado en una promoción de la lectura masiva y en la consolidación de la industria. Chile, dentro de sus polìticas de incentivo al libro, debe, necesariamente, aplicar un gravamen diferenciado al libro, imperiosamente inferior al 7%. En segundo término, un impulso consistente sería el de fortalecer y crear bibliotecas públicas con personal calificado, cercano a los hogares y premunidas de todo tipo de recursos, a objeto de aproximar a la gente al libro. Tercero, el estado debe actuar como intermediario imparcial y activo en el control de las variables de la oferta y la demanda del libro, en tanto las empresas en Chile se han hecho millonarias, persiguiendo sólo sus intereses de lucro.
    Todo lo anterior dista mucho del publicitado maletín literario, un proyecto que todos sabemos destinados al fracaso.

  2. Ricardo Zúñiga Says:

    Estoy de acuerdo con lo de las bibliotecas públicas, tienes mucha razón, el estado de nuestras bibliotecas y su escasez es para llorar, está muy lejos de lo esperado para nuestro nivel de desarrollo económico.

  3. Sergio Rodríguez Q. Says:

    Estimado Ricardo, sin duda es romántico y bien visto hablar de bajar el IVA a los libros, pero es una medida impracticable y poco realista, ya que todas las empresas tributan por la ganancia, es decir el diferencial entre lo comprado (materias primas) y lo vendido (producto), es decir el Valor Agregado.

    Por lo anterior se debería bajar el IVA a toda la cadena productiva y no solo a la venta, ya que si compro con 19% de IVA y vendo con un menor valor de IVA, pierdo el diferencial.

    Al agregar la baja de impuesto a toda la cadena, debemos incluir papel, maquinaria, tintas, diseño, transporte y una infinidad de otros productos y servicios asociados.

    Por lo anterior terminamos subvencionando la impresión y no la edición de libros, por tanto calendarios, publicidad de empresas y cualquier otro impreso gana con la rebaja.

    Como experiencia te comento que el valor promedio de los libros incluidos en el maletín literario es de $ 1.600.- por lo alto del tiraje, por tanto el problema a mi parecer no es el IVA, si no que el prorrateo de los costos, lo cual esta directamente ligado al tiraje, lo cual si es el problema, por tanto como aumentamos el tiraje es la cuestión.

    Saludos

    Sergio Rodríguez Q.

  4. Ricardo Zúñiga Says:

    Lo que planteas es un círculo vicioso que se produce justamente por el difícil acceso a los libros en Chile, totalmente anómalo a nivel mundial para su nivel de desarrollo. Pero se puede romper al bajar el precio y subir la demanda.
    Se resuelve de forma relativamente simple. Cada vez que un editor hace su declaración descuenta de lo que debe pagar el diferencial que se hace entre compra y venta. Es decir, si compra al 19% y vende al 7%, se crea un diferencial (12%) el que actúa como crédito y se puede descontar del IVA del mes, del siguiente o de cuando corresponda, el excedente anual se descuenta de los impuestos generales de la empresa. Así se hace en Chile con las salmoneras o las constructoras que reciben subvenciones indirectas semejantes a esto.
    Saludos.

  5. Sergio Rodríguez Q. Says:

    Estimado Ricardo

    Tu planteamiento es correcto, pero sigues subvencionando la impresión y no la edición de libros, por que subvencionas la producción de imprenta.

    En las otras áreas que mencionas toda la línea de producción va a un objetivo productivo y no se puede dividir como en este caso.

    Te recuerdo además que más o menos el 50% de la recaudación del IVA de los libros financia el Fondo del Libro, el cual fue creado bajo la administración Aylwin como una manera de devolver al sector estos recursos, sin que se produjera el efecto de subvención en toda la cadena productiva de las imprentas.

  6. Ricardo Zúñiga Says:

    La verdad es que no te entiendo bien, ¿cómo se supone que se derive una subvención a la imprenta si sólo se le adjudica a la edición? Por lo demás todo esto está referido a libros impresos, no a libros virtuales u otros formatos, por lo que la impresión de libros es afectada. Es como decir que en el caso de los salmones subvencionas indirectamente a los camioneros o a los productores de alimentos como Unilever Inc., evidente, si ellos son parte fundamental del costo total de producción. En todo caso supongo que para eso existirán mecanismos administrativos que lo controlen.
    Respecto al Fondo del Libro, casi no me dan ganas de opinar, cualquier fondo es una simple aspirina, premia el lobby por sobre cualquier cosa y por lo demás no disminuye el costo para los lectores, es sólo una cuestión entre artístas y el Estado no considera a los lectores.

  7. Sergio Rodríguez Q. Says:

    Estimado Ricardo

    Fácil, en el caso de los salmones el producto final se subvenciona y con pequeños márgenes, el producto final siempre es el mismo, en el caso de la industria editorial, sus productos no son siempre libros, si no que cualquier impreso, ya que debes subvencionar las materias primas, como bien tu dices toda la cadena productiva.

    Pero me parece bien tu respuesta, ya que define dos cosas, uno, supones que podrían existir mecanismos de control, quienes conocen el tema saben que no existen por lo complejo de la línea de producción, dos, según tus planteamientos, es mejor subvencionar las empresas en desmedro de creadores y lectores (un análisis mínimo de los proyectos, becas y ediciones apoyadas por el Fondo del Libro permite valorar su aporte en el área), creo que es demasiado liberalismo y no estoy de acuerdo.

    Recuerda que una baja del IVA beneficia a toda la empresa editorial y no solo a la producción Chilena, si no por igual a trasnacionales del libro, poniendo otra cuestión en discusión, La Identidad Nacional, las Industrias Culturales Nacionales y la Globalización, pero ese es otro tema.

    Por ultimo, la baja del IVA en el precio de los libros es una propuesta de la Camara Chilena del Libro, con el apoyo de El Mercurio y sus editoriales asociadas, Aguilar España la principal y no un tema enarbolado por todo el mundo del libro, por las situaciones que hemos conversado en este medio.

    Saludos cordiales

  8. JOSE LUIS NEIRA Says:

    Independiente de las medidas que se tomen para fomentar una oferta cada vez más accesible de los libros, esto no tiene el mayor impacto en nuestro Chile, sí no existe el verdadero interés de poner a la lectura como un pilar para el desarrollo social, económico, cultural y humano de nuestra gente.

    Al tener una legislación meramente mercantil, sin ninguna intención de preocuparse de quienes debiéramos ser los beneficiarios de obtener las ventajas que nos permiten decidir la compra de libros en forma periódica. Es no entender que una buena política pública hacia el fomento de los libros y su consiguiente lectura, pasa por establecer una infraestructura orgánica e institucional que se preocupe 100% de gestionar TODAS LAS ALTERNATIVAS QUE SEAN POSIBLE PARA HACER DE LA LECTURA UN ACTO NATURAL Y ESPONTÁNEO EN LA POBLACIÓN.
    Lo anterior, sólo se realiza desvinculándola del Consejo de la Cultura, y Ministerio de Educación, estableciendo un Ministerio o Rama Institucional especifica, como lo son los temas de la mujer, la economía, los menores, la minería, etc.
    POR ULTIMO, CONSIDERAR A LA LECTURA COMO UN DERECHO SOCIAL QUE DEBE SER RESGUARDADO POR LA MÁS ALTA NORMATIVA JURÍDICA DE NUESTRO PAÍS, O SEA DEBE AGREGARSELE DE FORMA INDEPENDIENTE A LOS ACTUALES DERECHOS CONTEMPLADOS POR NUESTRA CONSTITUCIÓN: Hacer de la La lectura un Derecho Constitucional de los Chilenos.

  9. novato Says:

    Hola a todos, el tema es la baja del IVA hacia los libros, algunos dicen que debería ser un derecho constitucional de los chilenos la lectura. Pues, yo pienso que hoy en día no estamos aptos para bajar ningún tipo de impuesto, la razón, es porque al bajar alguno, se produciría una cadena en la cual todos querrían bajar los impuestos a cualquier producto, lo que eventualmente provocaría un caos. Uds, creen acaso, que la gente preferiría bajar el impueste al libro a que bajarle a algún tipo de alimento básico ????? Yo creo que no hay duda que la mayoría preferiría bajar el IVA a los alimentos.
    Por último, creo que en Chile no hay una gran editorial como lo existen en otros países, el otro día lei en el mercurio que la mayoría de los libros eran importados desde españa y argentina, por ello el precio de los bienes es más alto que en aquellos países. Es decir, como no tenemos una editorial obviamente los precios van a ser más caros, pero por qué no podemos tener una propia nosotros? Por la simple razón que el chileno es un mal lector, hay poca demanda y no resulta rentable. Lo otro sería competir con los demás paises, pero eso es otra cosa.

    Bueno, saludos

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