Editorial 31/1/2008: Crisis Económica y Campaña Electoral
Tal como hace diez años, el 2008 estará marcado por una situación de crisis económica. Si ayer su origen estuvo en la denominada “crisis asiática” que contagió al resto del mundo, hoy su génesis parece estar asociada tanto al déficit fiscal norteamericano (originado por el financiamiento de la guerra de Irak) como a la debilidad regulatoria de aquel país en materia financiera. La “crisis de las hipotecas” es la mejor señal en este último sentido.
Como sea, algunos más, algunos menos, todos los países se verán afectados por la contracción del ciclo económico mundial. Probablemente la UE logrará capear la crisis de bastante buena manera, aunque algunos sectores específicos acusarán recibo del fuerte embate. Tal es el caso por ejemplo del sector inmobiliario en España que ya da signos de ralentización. Otros como Chile, en virtud de los superávit sucesivos de estos últimos años, tendrá recursos a los cuales echar mano para tomar las medidas contracíclicas de rigor, de modo tal de aminorar lo más posible el impacto negativo de la crisis sobre la población. Es de esperar en todo caso, que el Banco Central no cometa los mismos errores de hace una década. En aquel momento su sobrerreacción agudizó artificialmente los efectos perniciosos de la recesión sobre la economía nacional.
En materia de repercusiones, merece una mención especial el tema electoral. Este año se llevarán a cabo elecciones en varios países: Estados Unidos (Primarias y Presidenciales); España (Generales); Chile (Municipales), entre otros. En muchos casos, las respectivas campañas tendrán lugar en medio de la crisis, cuando la ciudadanía comience ya a sentir sus efectos. Será interesante entonces, ver cómo las diferentes fuerzas políticas -gobierno incluido- enmarcarán este tema. Acusaciones de mala gestión, acompañadas de intentos por un lado y otro, de demostrar que se es el mejor capacitado para conducir el timón gubernamental y económico serán ejes fundamentales de la campaña.
Más que nunca entonces, los personeros -actuales o futuros- responsables del tema económico en cada país, considerando por cierto sus pergaminos y experiencia, decidirán la elección.