Libros, Bibliotecas y Lectura (por Sergio Rodríguez)

Plantear que tener a disposición libros es sinónimo de lectura aparece como una conclusión un tanto apresurada, sin libros no hay lectura, dirá un entusiasta, pero los libros no la aseguran por si mismo, dice la experiencia.

En época de Franco en España, las editoriales produjeron toneladas de ediciones de autores clásicos españoles y otras que pasaban la censura franquista, sin que esos libros tuvieran más destino que los cuarteles y bodegas del estado, en ese tiempo se crearon las filiales en Buenos Aires y Ciudad de México de las principales editoriales Españolas, quienes escapaban de la censura, presencia que permitió generar una dinámica del libro que hasta hoy persiste en esas ciudades.

Otro ejemplo que llama a la reflexión es el de la Historia de Chile de Encina y Castedo, editada y distribuida por miles a todos los hogares, en papel de alta acides, letra pequeña y una encuadernación rustica. Con sus 36 tomos entregados quincenalmente por Revista Ercilla, busco revertir las bajas cifras de edición de libros en Chile y contrarrestar el discurso de “Apagón cultural” que intelectuales opositores a la dictadura usaban para atacarla.

Por lo anterior, una política de infraestructura lectora es donde debemos apuntar de manera prioritaria y urgente, el 2010 lograremos la cobertura de una biblioteca por comuna, objetivo planteado en su discurso del 21 de mayo de 2006 por la Presidenta Bachelet, siendo necesariamente el siguiente paso la calidad, aplicando estándar que nos permitan saber donde la Biblioteca Pública presta servicios reales y donde es solo una institución nominal sin participación efectiva en la vida cotidiana de las personas.

Es ese, a mi parecer,  el camino que se debe seguir y consecuente con las evaluaciones que se desarrollen, mejorar colecciones, profesionalizar servicios, automatizar sistemas y sobre todo crear audiencias lectoras, todo al alero de instituciones permanentes, como los municipios o un servicio del gobierno central, que permitan la permanencia en el tiempo de las inversiones y políticas, logrando crear lectores permanentes y en aumento para las ofertas que entregan las Bibliotecas en cada comuna.

Por lo tanto el esfuerzo en los próximos años tiene que estar en pasar de la cobertura (una Biblioteca por comuna como mínimo) a la calidad, es en ese sentido que debemos caminar, siendo esperable que los estándares de calidad sean aplicables en el menor plazo posible, de lo contrario sucederá en el futuro que así como hablamos de cobertura en el bicentenario, estarán otros, por supuesto,  planteando la calidad en el tricentenario.

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One Response to “Libros, Bibliotecas y Lectura (por Sergio Rodríguez)”

  1. Eduardo Santander Says:

    Me parece muy acertado el planteamiento del autor en torno al fortalecimiento y la creación de bilbiotecas públicas como eje central en la tarea de dar el salto a la masificación de la lectura en Chile. En efecto, uno de los primeros objetivos que se deberían perseguir sería la instalación de bibliotecas provistas de todo tipo de recursos, las cuales además cuenten con personal profesional y de gestión que apunte a proveerles un carácter serio y académico. Un ejemplo, que a mi juicio, se debería replicar es el de la biblioteca de Stgo. , ubicada en la comuna de Quinta Normal. Una ilustración paradigmática de cómo se deberían hacer las cosas.

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