Cumbre de Bali: Pocos Compromisos y Muchas Consecuencias (Por Virginia Rodríguez)

Dicen que el futuro no está escrito, y más aún, en un mundo tan inseguro, incierto y complejo como el que vivimos. Sin embargo, cada decisión que se toma y cada paso que se da ó no se da, define el mañana. Ese mañana del que, quizás, nos lamentemos o al que quizás, podamos mirar con satisfacción.

La cumbre sobre el Cambio Climático concluyó un día después al esperado, el 15 del pasado diciembre, tras borrascosas sesiones, donde EEUU intentó bloquear las negociaciones. Y es que, aunque Naciones Unidas nos ha presentado la lucha contra el Cambio Climático como un problema global y un reto de la Humanidad para el bien de la Humanidad, visto está que la política y la economía juegan un papel decisivo en las agendas de los gobiernos, inclusive, ante lo que supuestamente se consideran problemas comunes.

Los acuerdos a los que, finalmente, llegaron en Bali los representantes de 187 naciones quedaron plasmados en la llamada Hoja de Ruta, que fija la agenda de trabajo hasta el 2009(1) . Ésta incluye, principalmente, tres cuestiones clave: Intervenciones para adaptarse a las consecuencias negativas del cambio climático, tales como las sequías y las inundaciones;  medios para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y para desplegar tecnologías inocuas para el clima; así como el financiamiento de medidas tanto de adaptación como de mitigación(2) .

La mayor parte de estas medidas afectan más a los países en desarrollo, pero poco tienen que ver con una acción directa y un compromiso serio de reducción de gases por parte de los países desarrollados y en especial de EEUU, que logró, finalmente, excluir del acuerdo cualquier cifra vinculante. En cambio, logró hacer partícipes en este tema  y para el futuro, a los países en desarrollo, que hasta ese momento habían estado protegidos por la llamada deuda ecológica(3) . De esta manera, EEUU conseguía evitar que ciertas empresas pudiesen elegir asentarse en estos destinos al no tener cuotas de emisión de gases.

Como señala Walden Bello(4), la mejor indicación de si se hizo lo correcto al aceptar las demandas de EEUU para incluir a este país en la agenda de Bali se verá en la Conferencia de las Economías Mayores sobre Seguridad Energética y Cambio Climático(5)  organizada por la propia Administración Bush este 2008. Pero también, es muy posible que se vislumbre en futuras negociaciones entre estos países en la Organización Mundial del Comercio (OMC)(6) .

Las consecuencias de los compromisos firmados pudieran ser el incremento de una mayor dependencia y control de las economías de los países en desarrollo por parte de los países desarrollados. La aprobación de un Fondo de Adaptación(7)  otorga su administración al Global Environmental Facility (GEF) del Banco Mundial, lo que permite a los países industrializados, especialmente a EEUU, poder financiar proyectos energéticos denominados `limpios´, en los países en desarrollo a cambio de aligerar la factura de emisión de gases contaminantes. De igual modo, se asigna al GEF, un `programa estratégico´ de desarrollo y transferencia de tecnología, sin asignaciones claras de financiamiento, para una misión que puede costar cientos de billones de dólares(8) .

También se adoptó la iniciativa de `reducción de emisiones de la deforestación y degradación´ (REDD), donde se pretende que países desarrollados contribuyan económicamente, vía mecanismos de ayuda o de mercado, a mantener áreas vegetales que se consideran importantes pulmones planetarios.  Ello supone que los países en desarrollo no puedan explotar estos recursos naturales, lo que en parte puede afectar a sus economías y hacer su desarrollo más dependiente de los recursos económicos y no económicos, procedentes de los países desarrollados, convirtiendo a alguno de estos países en importadores netos.

En definitiva, no se sabe a ciencia cierta si las medidas que tomemos para luchar contra el cambio climático tendrán algún efecto medioambiental a medio y largo plazo. Lo que si sabemos es que la lucha contra este nuevo Goliat vislumbra ya importantes consecuencias económicas y sociales. Se abre una nueva brecha económica y tecnológica, y una oportunidad perdida para acortar las diferencias entre ricos y pobres. La ideología neoliberal parece que seguirá reinando en esta nueva era tecnológica, a pesar de su imposibilidad de conseguir un verdadero desarrollo sostenible. Porque la sostenibilidad se basa en tres variables: “población, consumo por persona y tecnología”(9) , y el poner todo el acento en una variable, sólo puede llevarnos al fracaso si olvidamos la justicia y la equidad social global.

Notas
(1) En el 2009 tendrá lugar una nueva Cumbre en Copenhagen (COP 15) de dónde deberá salir un acuerdo que de continuidad al protocolo de Kyoto que llegará a su fin en el 2012.
(2) Información sobre la Hoja de Ruta de Bali en:
 http://unfccc.int/files/na/application/pdf/20071215_bali_final_press_release_esp.pdf
(3) La deuda ecológica es un concepto que explica el verdadero flujo de capitales, recursos naturales y seres humanos y explica el destino y los efectos de la deuda externa monetaria y propone identificar a los deudores y acreedores, en un mundo desigual, conformado por  un Norte enriquecido que mantiene su alto nivel de consumo gracias a los recursos extraídos en el Sur. Mas info en:
http://www.cosmovisiones.com/DeudaEcologica/a_oilwatch1.html
(4) Walden Bello (2007) “Bali: El día después” en Ecoportal, 18 diciembre 2007. Más información en: http://www.ecoportal.net/content/view/full/75018
(5) La Administración Bush incorporó un programa sobre Seguridad Energética y Cambio Climático que pretendía ser una alternativa al protocolo de Kyoto. Esta conferencia cuenta con la participación de las principales economías de los países desarrollados.  Mas info en:
http://www.state.gov/g/oes/rls/fs/2007/92904.htm
(6) En el tema de transferencia de tecnología, al no haber definido el sistema de financiación, queda abierta la posibilidad de que EEUU negocie en la OMC la apertura de mercados y la reducción de barreras de tarifas a la importación de esta tecnología por parte de los países en desarrollo, lo que puede exponer aún más a las economías de estos países.
(7) El Fondo de Adaptación, que fue ya incluido en el protocolo de Kyoto,  se trata de un impuesto del 2% sobre las transacciones que realicen las empresas de los países desarrollados en el marco del Mecanismo de Desarrollo Limpio (Clean Development Mechanism, CDM). Más info: http://www.deutsche-welle.de/dw/article/0,2144,2999161,00.html
(8) Walden Bello (2007). Op cita. En  http://www.ecoportal.net/content/view/full/75018
(9) David Dickson (2007) “Con solo tecnología no se resuelve la crisis energética” , 16 Noviembre 2007, en: http://es.corank.com/tech/framed/con-slo-tecnologa-no-se-resuelve-la-cr

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