Errores de Diseño o Problemas de Implementación: El Insospechado Parecido entre el Transantiago y la Roja de Bielsa (por Antoine Maillet)

[Columna recibida el viernes 23/11/07]
La derrota frente a Paraguay dejó a los hinchas chilenos un sabor amargo, que el equipo de gobierno a cargo del Transantiago había experimentado horas antes con la votación de un presupuesto de luca para el Transantiago. Las casualidades que animan los flujos mediáticos vinculan a estos dos eventos a priori muy lejanos. Sin embargo, el debate sobre el esquema táctico empleado por el Director Técnico Marcelo Bielsa no deja de tener sorprendentes puntos de encuentro con la discusión que acompaña el nuevo plan de transporte público desde su puesta en marcha. En ambos casos, se trata de buscar explicaciones para las dificultades inherentes a los procesos de cambio radical, a partir de los elementos relevantes de las etapas de diseño e implementación.

Marcelo Bielsa, entrenador con un elocuente palmarés, fue nombrado en el 2001 mejor seleccionador nacional del mundo. Es decir, estamos hablando de “alguien que sabe”, categoría muchas veces aplicadas al puñado de expertos que establecieron las líneas directrices del plan de transporte. El hombre es conocido por tener convicciones a las cuales nunca va a renunciar. Dentro de ellas, un esquema táctico a connotación netamente ofensiva, con tres defensas, cuatro mediocampistas y tres delanteros. Este esquema es ahora el blanco de todas las críticas.

En el fondo, ¿qué es lo que se le reprocha al argentino? Para ponerlo en términos más propios del análisis político, se trata básicamente de la inadecuación entre las ideas que lo animan – Bielsa es un tipo muy bien intencionado en su afán de hacer jugar a la Roja en forma ambiciosa- y los medios de los cuales dispone – los jugadores chilenos, especialmente la zaga. Volviendo a lo futbolístico, se estima que los defensas chilenos no tienen las calidades necesarias para asumir la toma de riesgo que implica el 3-4-3.

Los partidarios de Bielsa probablemente afirmarán que ha tenido múltiples éxitos con esta configuración. Que en la selección argentina todos los jugadores, hasta los más reacios al esfuerzo colectivo, se han sentido comprometidos con su proyecto. Que por último hay que dejarle el tiempo para construir su equipo. El problema es que el medio del fútbol se caracteriza por ser exigente y sobre todo impaciente. Un poco como los usuarios del transporte público, aunque estos con más razón, porque es su vida cotidiana la que está afectada. La lluvia de críticas sobre el rosarino pide implícitamente volver a una forma de juego más tradicional, que ofrece la seguridad de lo conocido: cuatro o cinco defensas, tirar la pelota adelante, esperar que una hazaña del Matí o del Matador la convierta en un gol. Una estrategia que a Paraguay le permite ocupar el primer lugar de la tabla. 

Es verdad que, a pesar de la propensión de Bielsa a “inventar jugadores”, es difícil imaginar que, de un día para el otro, o incluso de una temporada para la otra, Cristián Álvarez y Waldo Ponce alcancen el nivel que tenían las “joyas” de Bielsa en Argentina, los Ayala, Zanetti o Heinze. Esta inevitable constatación levanta preguntas que Bielsa probablemente había meditado antes de aceptar el mando de la Roja. 

¿Será el mejor diseño del mundo la solución más adaptada para un conjunto de lo cual el objetivo es la clasificación, no el título mundial? Y aunque lo fuese, cuánto se demoraría un cambio tan radical para dar frutos? No sería acaso mejor un cambio gradual? Por un otro lado, puede este tipo de cambio imponerse desde arriba? Podrá un experto, lo más calificado que sea, revertir lo que en el día a día se enseña en las escuelas de fútbol del país?

El extraño parecido de este cuestionamiento con la discusión sobre el Transantiago ya habrá dejado en claro a la metáfora. El Presidente Lagos – un personaje probablemente animado de las mejores intenciones, al igual que Bielsa; una persona ambiciosa para su país, y deseosa de lo mejor para sus compatriotas- se propuso realizar una mutación radical para el transporte público en la capital. Juntó a lo mejor del país – la tecnología de Sonda, el know-how de todos los bancos del país, la crème de la crème de los ingenieros en transporte- para dar vida a este sueño. Y la verdad, no le alcanzó.

Los buses oruga son emblemáticos de esta inadaptación. Sufren en las calles angostas y mal pavimentadas igual que un Humberto Suazo aislado a la punta derecha. Los bancos han demostrado su ineptitud al desempeñarse fuera de su rubro de predilección, tan patéticos como un Luis Jiménez totalmente perdido en la cancha. La tecnología… bueno, para qué hablar.

Sobre todo, la nueva malla de recorridos ha generado una terrible frustración dentro de los usuarios. En los primeros días, se escucharon las voces de algunos seudo-expertos apuntando a un “problema cultural”. Explicaban que los chilenos no estaban a la altura de la calidad del nuevo sistema que les entregaba con bondad la elite. El cinismo y la indecencia detrás del argumento hicieron que felizmente no propició. Es ahora evidente que los santiaguinos no fueron preparados para un cambio de tal magnitud. Al contrario, han sido engañados por una promoción que había sido enfocada en los beneficios que iba a traer esta revolución en el transporte.

¿Clasificará la Roja? Se entregará un transporte digno a los santiaguinos? Transformar la metáfora en comparación sería caer en la absurdidad. Casi tan grotesco como proponer de volver a las micros amarillas. Con un par de buenos resultados, las aproximaciones del inicio quedarían en el olvido. Al contrario, ningún milagro, sino una fuerte autocrítica por parte del Gobierno, permitirá resolver los problemas del Transantiago. Pero eso sería tema para muchas columnas más.

En todo caso, si a Chile le va mal para el próximo partido en Bolivia, ¡a lo mejor Bielsa podrá pedir algunos consejos a Sergio Espejo para saber como ocupar su tiempo libre!

[Columna recibida el viernes 23 de Noviembre de 2007]

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2 Responses to “Errores de Diseño o Problemas de Implementación: El Insospechado Parecido entre el Transantiago y la Roja de Bielsa (por Antoine Maillet)”

  1. yoly Says:

    “tecnología” es un término demasiado amplio como para basurearlo como usted lo hace en su artículo Monsieur Maillet. Lo invito a visitar el sitio Web, la aplicación DDPD, y todas las virtudes de la información en linea con la que cuentan hoy los usuarios de transantiago.

  2. Waleska Says:

    Antoine
    La verdad es que no entiendo mucho de futbol, pero tu analogia me permite proyectar hacia donde vamos con la selección chilena.
    Respecto a la “tecnologia” que suspuestamente basureas, me permito recordar que hubo una investigación que dió cuenta de “que efectivamente hubo incumplimiento por parte del Administrador Financiero del Transantiago (AFT) en la implementación de tecnología, como el software de gestión de flota, el contador de pasajeros y el botón de pánico”(la nación, 12 agosto 2007).
    Un abrazo
    Waleska

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