El Fenómeno Migratorio y sus Alcances como Política Pública (1/4) (Por Claudia Hernández C.)

A propósito del nuevo proceso de regulación de inmigrantes, que el gobierno de Chile ha iniciado la semana recién pasada, y las condiciones en las que se encuentran un gran número de extranjeros en nuestro país (Veinte mil de diversas nacionalidades, Latinoamericanas especialmente), se hace necesario e imprescindible hablar del tema, pero no sólo del calvario que viven los extranjeros desde el minuto en que deciden ingresar a un país -ya sea en calidad de legales o simplemente como ilegales-, sino sobre cómo este fenómeno requiere de un tratamiento serio por parte de una política pública.

Cabe destacar que esta política no siempre se encuentra explicita en los diversos países receptores de población migrante. Por el contrario, ésta muchas veces se encuentra difuminada en diversos cuerpos legales, normativas internas y jurisprudencias, que más bien nos hablan de control, barreras de entrada, requisitos, entre otros aspectos legales y proteccionistas, que de una política integral en esta materia.

Los diversos movimientos migratorios tanto en Chile como en países europeos hacen  evidente que el fenómeno se ha ido complejizando y convirtiendo en un problema, que requiere de  políticas adecuadas para abordar la temática. Si esto se hace de forma correcta se podrá, por un lado, dejar de estigmatizar al inmigrante en las comunidades receptoras como un “depredador” que viene a “arrebatar los puestos de trabajo”, estableciendo una “competencia directa” con los nacionales. Por otro, el tener mayores necesidades, no será el eje que determine las condiciones laborales que regirán al inmigrante, pues éstas estarán reguladas y por ende, la economía informal podrá verse disminuida.

La migración es una consecuencia o respuesta  a algunos de los más acuciantes problemas que se plantean en nuestras sociedades. La principal causa de la migración se encuentra en la desigual distribución de la riqueza, tanto en el plano interno de los países como a nivel internacional. Así como la migración interna (principalmente campo – ciudad) se produce por la búsqueda de mejores expectativas de vida en áreas geográficas donde existe la imagen de mayor prosperidad, la migración internacional (con características mayoritariamente económico - laborales) responde a los mismos patrones. Hoy en día, estos desplazamientos se han facilitado e incrementado notablemente a raíz de los cambios asociados a la globalización, la cual supone libertad de movimiento del capital y de las personas. No obstante, si bien los países abren sus fronteras a la libre circulación de capital y productos, no la abren a la circulación de los trabajadores tras los factores productivos y por tanto, nunca antes los migrantes tuvieron tantas dificultades para circular.

La discusión central de los investigadores se ha orientado a la problemática de la soberanía estatal; ésta hoy en día debe  incorporar el tema de los derechos humanos y los procesos de integración regional que permitan enfocar el problema en el ejercicio de gobierno en el entendido que éste le permitirá una vinculación efectiva entre sociedad y Estado al tener todas las reglas del juego claras. Hoy en día no cabe duda que el fenómeno de las migraciones conlleva retos y dilemas al Estado Moderno y en especial al ejercicio de Gobierno de los Estados democráticos. Dos parecen ser los dilemas centrales que el fenómeno de las migraciones impone a los Estados desde la perspectiva política. Primero que nada  la dificultad que presentan los países receptores para controlar de manera eficiente y eficaz el ingreso de inmigrantes con el objeto de minimizar el impacto que ello genera geográfica, social, económica  y políticamente al interior de sus fronteras. En segundo lugar,  la diversidad cultural y étnica a la que son sometidas las sociedades de instalación.

El primer reto y el más observado y paradójico es la dificultad que presentan los países receptores para controlar de manera eficiente y eficaz el ingreso de inmigrantes con el objeto de minimizar el impacto que ello genera geográfica, social, económica  y políticamente al interior de sus fronteras. Este problema surge entre el número potencial de candidatos a la emigración y los deseos de los Estados receptores en cuanto al número y calidad de inmigrantes a recibir. Así, la valoración positiva que en algún momento tuvo la inmigración, pasó a convertirse en un problema que coloca en conflicto a inmigrantes y Estados receptores; a los Estados entre sí (receptores, de transito y expulsores) y al ejercicio de gobierno en Estados democráticos al sumirlos en un sin número de contradicciones, tales como: la necesidad del mercado laboral, especialmente en tareas no deseadas por la población de origen v/s un clima reticente a la inmigración en pro de una cohesión social y, políticas de control severas v/s los principios de igualdad básica esgrimidos por los derechos humanos de los inmigrantes, entre otras.

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