Otra Mirada desde el Puente (Parte 2/3) (Por Vladimir Ovando)

En la primera parte de este artículo, dejamos dos núcleos de análisis planteados: avanzaremos sobre el primero, la percepción y autopercepción de las denominadas “familias puente” como realidad social, destinataria de una intervención social fundada en mínimos sociales. Nos adentraremos, no olvidando el eje central del artículo, que busca relevar la relación Estado, Política Social y Estructura Social como configuradores de Realidad Social.

La intervención social, desarrollada por el Programa Puente, más allá de lo que ya hemos dicho, significa también una forma de aproximarse  a la realidad social de nuestro país desde una posición de conocimiento, que el mismo Estado realiza y validad sobre ella.

En sus declaraciones es posible reconocer cuales son sus apuestas, ideales y horizontes a los cuales pretende orientar su intervención, a través, de su acción sobre los sujetos que ha construido o representado.

De esta forma, la intervención del Programa, avanza construyendo discursos sobre la realidad social, que se imponen sobre las prácticas de intervención que realizan los profesionales y las instituciones que las ejecutan, alcanzando con ello la  vida cotidiana, las conversaciones, los lenguajes y  las representaciones  de los sujetos con los que interviene.

Así las cosas, los destinatarios de este Programa, se les denominan como “los más pobres entre los pobres”, o para ser rigurosos, como aquellas familias en extrema pobreza que “no alcanzan un estándar mínimo de vida” (los no habilitados, los más vulnerables entre los vulnerables).

En el discurso público del programa y, como primer elemento de análisis de este  núcleo, identificamos la noción de  garantía de derechos  para el acceso a las condiciones  mínimas de vida de éstas familias, como medio de integración social.

Lo que en él subyace y, que se hace operativo en la práctica, es la articulación de un discurso, que configura la realidad de las familias intervenidas por el Puente, como una representación social que va cristalizando ciertos estándares sociales “aceptables”- los mínimos- , los cuales se van normalizando como situaciones y condiciones suficientes para la integración e inserción social, que no necesariamente dan pie a niveles mayores de garantías sociales,  creando así realidades sociales de carácter objetiva y subjetiva de tipo limitantes.

Prueba de ello, es la falta de un diseño programático serio o de un modelo de gestión efectivo que articule la oferta de los servicios públicos, para  acompañar a las familias luego de los dos años de intervención del Programa Puente. Recordemos que, el Sistema Chile Solidario, en su texto legal indica una intervención de 5 años con las familias. El problema se presenta cuando al cumplir los dos años de apoyo psicosocial, las familias ven cerradas las ofertas o prestaciones programáticas que les permitan avanzar a una intervención se segundo nivel o de “segundo piso”, quedando más bien a la deriva.

La intervención del Programa Puente, que en dos años de apoyo psicosocial decreciente, establece ciertas condiciones de vida como mínimos socialmente aceptables (53 condiciones mínimas agrupadas en 7 dimensiones), para un segmento significativo de la población (sobre 250 mil familias), favorece la construcción de una subjetividad que puede llegar a entender lo menor o lo mínimo como lo ético, lo socialmente aceptable.

Lo anterior, va de la mano de un segundo elemento de este núcleo. El Programa Puente, se encuadra dentro de un estatuto jurídico mayor, la Ley 19.949 de Chile Solidario, que como estructura legal, regula las prestaciones sociales dirigidas a las familias, vale decir regula la práctica de intervención social, pero por sobre todo se constituye como una verdad de lo social, ahora de carácter jurídico. Lo que podemos traducir, como un el elementos “objetivo” de la configuración de la realidad social que construye el Programa (en este sentido, baste recordar lo señalado por Michel Foucault sobre la construcción de conocimiento y de verdad sobre las formas jurídicas).

Desde esa verdad, es posible nombrarlos: “los puente”, además de ordenarlos, ubicarlos territorialmente, georeferenciarlos, vestirlos, e incluso identificar su lenguaje. Para el caso de muchas familias establece un “nosotros”. De esta forma,  se posiciona, a quienes antes podían ser definidos desde su condición de poblador, trabajador, joven o extranjero; hoy como “los puentes, los vulnerables, los no habilitados, etc”. Una nueva categoría social, un “nuevo actor”, una nueva forma de relación social

Por tanto, nos atrevemos a  decir, que los componente objetivos y subjetivos que se desarrollan a partir del Programa configuran una realidad social que genera y modela grados de desigualdad social, objetiva y subjetivamente, permitiéndoles a los sujetos la posibilidad de sentirse o ubicarse más cerca o más lejos dichas condiciones mínimas socialmente aceptables.

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3 Responses to “Otra Mirada desde el Puente (Parte 2/3) (Por Vladimir Ovando)”

  1. Juan Pablo Says:

    Estimado:
    por lo que leo siento que tu desembarco en Fosis fructifica, concordando en casi todo lo fundamental de tu exposiciòn a excepciòn de 2 juicios que me parecen demasiado absolutos, aún cuando espero me des el espacio de la ignorancia del funcionamiento empírico del programa.
    1ª es “…favorece la construcción de una subjetividad que puede llegar a entender lo menor o lo mínimo como lo ético, lo socialmente aceptable”.

    Esto entiendo es falso de falsedad absoluta desde la perspectiva de que entiendo lo que busca la polítia pública es apenas lograr superar la condición de mínimos diagnósticada, teniendo por sobre todo nuevas miradas para las siguientes etapas de integración y desarrollo de estas familias. Creo que el déficit, esta claramente en el segundo “piso” que tu detectas como faltante, pues una vez superado el mínimo, quien sigue con la intervención para alcanzar los “regulares o medios” y luego progresar hacia los “maximos”.

    Desde ahi el desafío hacia propuestas de integración de política pública local y regional y más. Alabo tu diagnóstico,creo que debemos avanzar hacia la propuesta.

    2ª Dices “…se posiciona, a quienes antes podían ser definidos desde su condición de poblador, trabajador, joven o extranjero; hoy como “los puentes, los vulnerables, los no habilitados, etc”. Una nueva categoría social, un “nuevo actor”, una nueva forma de relación social”.

    No veo en esto una noción maléfica o rigida de la realidad, pues los sujetos siguen autodenominandose de las maneras en las que tú los señalas. La inteligencia social de los sujetos supera las categorías impuestas desde el Estado y estas les son útiles esencialmente como mecanismo de comunicación para la política. Creo que el problema está en el sesgo derivado de la denominación para quienes realizamos las miradas pues nuestro reduccionismos no nos dejan ver la variopinta riqueza de sus autodenominaciones.

    Espero aportar algo, y que nos veamos pronto, abrazos
    JP

  2. Ximena Castillo Says:

    El Programa Puente asi como tambien la diversidad de Politicas Publicas que el Estado se ha encargado generar con el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas, de entregarles un trato digno e insertarlos socialmente. Siempre han nacido con un pie cojo, por decirlo asi, en donde la mayoria en el papel se ven como politicas estrellas, pero que al ponerlas en marcha nos vamos dando cuenta que asi no era la realidad. Cuestiono notablemente el que la gran mayoria de las politicas sociales elaboradas en nuestro pais, se hagan en ausencia de un Trabajador Social o Asistente Social que de su parecer en la planificacion, elaboracion, construccion de ellas, si son (en mi caso sere) los que trabajan con la realidad misma de los sujetos, de las personas, aquellas que necesitan de las herramientas y recursos y salir de su estado de necesidad.
    El Programa Puente en primera instancia nacio como un programa piloto que con el paso del tiempo se vio que estaba siendo exitoso, por lo cual se masifico a todo el pais bajo un marco legal. Nacio tambien como un acompañamiento psico-social que con el caminar se transformo en un programa asistencialista en donde se fue modificando con el andar perdiendo el objetivo central.
    Es asi que me ha tocado ver a una diversidad de personas que se dirijen a las municipalidades viendo si estan en el programa puente, porque necesitan el bono en dinero que este les entrega, pero jamas pidiendo que les ayuden a potenciarse como personas, a que les entreguen herramientas y potencien las habilidades personales para generar ellos mismos recursos, y mejorar su calidad de vida, estoy conciente que se necesita, estoy conciente que muchos de ellos si no lo tienen no comen, pero tambien da rabia que una parte importante de personas les guste seguir en la pobreza, siendo flojos y espera que el Estado les entregue cosas, que la Municipalidad les entregue todos los meses canastas familiares… Hay familias que toda su vida han vivido asi y seguiran viviendo asi, en donde la historia de vida familiar se seguira repitiendo como asi el ciclo de la pobreza.

  3. Vanessa Arriagada Garrido Says:

    Estimado viejo amigo Vladi,por lo que veo no has cambiado tu percepción del mundo,desde mi humilde tribuna quisiera expresar ,que realizar un analisis del “puente”, desde el punto de vista ortodoxo nos lleva a emitir un sin fin de opiniones subjetivas sesgadas por lo que nosotros soñamos con una puesta en marcha de políticas que erradiquen de forma definitiva lo que denominamos pobreza.Pienso que el fracaso o exito de estas propuestas responden a una acabada investigación lo que en chile no sucede y a un preciso trabajo de intetrvención realizados por personas capacitadas en el area,el apoyo familiar es fundamental en este programa ,cuando una familia termina con su apoyo psico social no debiera quedar a la deriva,es tarea fundamental del profesional a cargo entregar los conocimientos necesarios para que los beneficiarios tengan acceso real a los beneficios destinados por el estado.Quisiera agregar que el fracaso de muchas intervenciones es sin duda consecuencia de muchos que quieren sacar jugosas ganancias electorales,desvirtuando lo que podria ser una solución para quienes lo requieren.
    Tarea de todos erradicar vicios profundamente arraigados en la sociedad chilena de uso transversal.Quiero terminar exponiendo lo importante que es comprobar en terreno la alegria de familias que si han logrado salir de la pobreza como concepto propio relacionados con sus caracteristicas y carencias ,no solo lo que plantean la literatura.

    Recordando viejos debates ,muchos besos y abrazos desde Conce……

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