Debate sobre los Sueldos en Chile (Por Waleska Muñoz)

Relacionado con lo expuesto por Héctor Arenas en este espacio, me sumo para poner en el debate, el tema del sueldo ético de los chilenos y un poquito más.

En este ultimo tiempo, se ha puesto en  discusión, a propósito del planteamiento del Presidente de la Conferencia Episcopal, Monseñor Alejandro Goic,  la posibilidad de que en Chile exista un sueldo ético de $250.000 mensuales (02 de agosto 2007, entrevista en  Canal Trece), un sueldo pensado más en vivir que en sobrevivir (de forma indigna con $144.000 al mes), cifra que de alguna forma permitiría a nuestro país acercarse a la justicia social.

Chile es ejemplo en América Latina en éxitos macroeconómicos pero de forma paradojal, casi lideramos la lista de la desigual distribución de la riqueza . En este sentido Goic nos señala “sin duda que los pobres, gracias a Dios, han disminuido en este país, pero disminuirían más si fuéramos capaces de compartir un poco más equitativamente las riquezas”. No podemos hablar de justicia social cuando por cada peso que gana el 10 por ciento más pobre, el más rico en cambio recibe treinta (según la ultima encuesta CASEN).

De derechas y de izquierdas hay reflexiones al respecto. Mientras algunos las plantean desde un punto de vista exclusivamente económico, como si las personas -sustentos de familias- fueran sólo cifras (no puedo dejar de estar impactada con la Senadora Matthei, ya que su reflexión queda solo en eso, en cifras) y otros las efectúan desde un plano que toma más en cuenta el aspecto social.

La desigualdad social existe, es real, se palpa y se debate sobre ella, pero sigue estando presente. Los ricos deben estar dispuesto a sacrificar sus utilidades a favor de los mas pobres, para ello, las grandes empresas deben estar dispuestas a pagar no solo un “buen sueldo” a sus trabajadores, sino que además transar con sus proveedores o empresas contratistas, que resultan ser las miles de pymes, para que éstas a su vez puedan disponer de los recursos para pagar sueldos éticos.
No puedo dejar de lado otras desigualdades que se conocen, que se debaten pero que siguen “estando vigentes” y que se deberían de resolver, como la diferencias entre hombres y mujeres (ingreso promedio hombre de $325.602 y mujer $247.832 (1)), entre sectores (renta imponible promedio agricultura de $224.519 y minería de $661.442 (2)).

Si bien sobre este tema, los debates han ido y venido, espero que ahora sea el momento en que se siembre la semilla que pueda producir el fruto que todos esperamos saborear: la equidad. Ojalá sea este el momento, ojalá sea este el ahora para sembrar. En este sentido me sumo a las palabras de nuestra presidenta Bachelet cuando creó la instancia Hacia un Chile más justo a esperar “un momento como éste para construir aquel país más justo, con más equidad en sus relaciones de trabajo, con más diálogo y más solidario. Un país que siga creciendo y prosperando. Un mejor país para nuestros hijos y nuestras hijas” (23 de agosto de 2007, )
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Notas
(1) Fuente Casen 2006
(2) Diario el Sur, septiembre 21, que cita estadísticas de la ACHS, en función de sus empresas asociadas.

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3 Responses to “Debate sobre los Sueldos en Chile (Por Waleska Muñoz)”

  1. Juan Pablo Says:

    Estimada Waleska: solo aportar elementos de que claramente las diferencias entre ingresos por minería y agricultura estan claramente asociadas a los valores agregados de la producción del comodittie “cobre” y su alto precio por la expansión china, y la falta de esos mismo elementos en la situación agrícola chilena.
    Considero que el sueldo ético es un norte y que la distribución de ingresos de los más ricos es otra consideración fundamental para generar mayores equilibrios, pero una economia en la que se te debe subir el sueldo solo poque es ético y donde un % importante de la población no se encuentra en condiciones personales (aun teniendo todas las capacidades y potencialidades) de generar más desarrrollo para si mismo y para el país, es una asunto grave del proyecto a futuro de nuestra sociedad.
    Si seguimos generando sólo telefonistas, buenos vendedores de seguros, increibles deliverys para cualquier producto, pero no generamos valor agregado de nuestros productos de exportación, no generamos nuevas producciones de tecnologias o nuevos sectores productivos, no hay posibilidad alguna de hacer sostenibles “transferencias directas” a los sectores menos favorecidos (sobre todo cuando estos representan un % importante bajo el sueldo per capita promedio del país).
    Más riqueza para todos pero más generadores de riqueza también es el desafío.
    abrazos
    JP

  2. Waleska Says:

    Juan Pablo
    Sin duda, la solución de fondo no pasa sólo por el tema de tener o no un sueldo ético. Tienes razón, que generar valor agregado a nuestras materias primas puede aumentar nuestras expectativas económicas como país y como consecuencia para nuestros compatriotas. De alguna forma, el gobierno también se ha dado cuenta de ello al comprometerse e incentivar para que se invierta en innovación tecnológica. En fin, son muchas las cosas que hay que considerar para resolver los problemas que aquejan a nuestra sociedad.
    La tarea no es fácil.
    Un abrazo
    Waleska

  3. Iskra Says:

    Estimada Waleska:
    Me sumo a tu interesante reflexión sobre la necisidad imperiosa de debatir y acordar un sueldo no sólo ético, sino también económicamente coherente con el coste de vida en Chile, que es uno de los países más caro de América Latina.
    También creo que es necesario ampliar la discusión, en la línea de lo expuesto por Juan Pablo de optimizar los recursos humanos, pero también de no empeorar las condiciones laborales en general, que no se vayan a subir los sueldos y bajar las otras prestaciones ganadas.
    Es lo que observo que sucede en Barcelona, donde existe un dinámico mercado de trabajo que absorve mucha mano de obra, cualificada y no, pero las condiciones laborales han hecho emerger la generación “mileurista” (que es un tipo de pobreza relativa en el contexto de Europa) y hay muchos sectores políticos e intelectuales que denuncian la precariedad laboral sobre todo de la juventud, inmigrantes y mujeres.
    Creo que necesitamos sueldos éticos, pero también jornadas laborales éticas que permitan compatibilizar las responsabilidades familiares que tanto les gusta defender, y también condiciones estables: contratos e indemnizaciones éticas, sobre todo empezando por el Estado.
    Saludos,

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