¿Podemos hablar de Democracia Cosmopolita? (Por Evelyn Magdaleno)
Con los sucesos ocurridos en las últimas décadas, y sobre todo tras la caída del muro de Berlín, se ha visto, por una gran parte de los países, superada la confrontación entre bloques políticos e ideológicos, y se ha acelerado el proceso conducente hacia una regionalización, y a la creación de instituciones políticas que superan las fronteras de los Estados, en donde el Estado – Nación ha perdido sus fronteras cada vez más fuertemente producto sobre todo de que los problemas actuales son a escala mundial.
Es en este proceso, en donde nace la terminología de democracia cosmopolita o el de ciudadanos del mundo, en donde se busca reorganizar el actual sistema dejando de lado el internacionalismo liberal y el republicanismo radical, transformando al ciudadano en el centro del análisis, y estableciendo que la democracia es el sistema más aceptable por todos, pretendiendo establecerlo a nivel mundial y resguardando por sobre todo los derechos humanos, la paz y la libertad.
Lo que plantea por Held, en su trabajo titulado “La democracia y el orden global”, son cinco disyuntivas que tiene la democracia para establecerse a nivel mundial, estos son; el derecho internacional, la internacionalización del proceso de elaboración de las decisiones políticas, los poderes hegemónicos y las estructuras de seguridad internacional, la identidad nacional y la globalización y la economía mundial.
Con respecto al derecho internacional podemos suponer un notable avance en el último siglo, ya que en el pasado los sujetos a este derecho eran sólo los Estados y hoy se incluye a los individuos, asimismo constituye un avance la creación por ejemplo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, El Tribunal Penal Internacional entre otros. Podemos decir que es un proceso complejo, ya que en los Estados disminuye el poder legal y soberanía sobre sus habitantes y presupone ceder competencias hacia organismos internacionales como estos, muchas veces causando conflictos entre las leyes nacionales e internacionales o cuando no existe legislación nacional respecto a algunos temas.
En la internacionalización del proceso de elaboración de las decisiones políticas se han creado numerosas instituciones en el último siglo, las cuales crean relaciones entre los países y regulan ciertos aspectos, con criterios que en algún momento pueden ser cuestionables por ejemplo en el caso del Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional, los cuales junto con su eslogan de contribuir al desarrollo de los países menos desarrollados, lo que hacen es imponer sus criterios sin que estos se puedan adaptar a cada uno de los países en donde actúan, estableciendo los criterios de evaluación los cuales se centran a mi parecer, casi únicamente en la eficiencia y no en la efectividad ni eficacia, y generando además sanciones cuando se incumplen sus reglas, lo que produce una generación de políticas públicas impuestas por estas dos instituciones.
Con respecto a los poderes hegemónicos y las estructuras de seguridad internacional, podemos decir que se crean restricciones sobre la política exterior de los Estados, e incluso se pueden producir conflictos en los procesos de accountability nacionales, ya que con lo que plantea Held, se debiera establecer una accountability a nivel global. Con la creación de estructuras, se debe cuidar que estas dejen de tener el formato jerárquico que han tenido hasta ahora, en donde se toman decisiones cada vez más alejadas del pueblo no tomando en cuneta sus intereses ni opiniones.
En la identidad nacional y la globalización, podemos plantear que es un fenómeno que corre el riesgo de ser mal llevado, ya que este proceso globalizante influye directamente sobre las identidades y culturas nacionales homogeneizando patrones conductuales, intelectuales, alimenticios, etc., lo que puede producir una imposibilidad de definición entre culturas con la venida de nuevas generaciones, o por el contrario se pueden reforzar estas identidades al ver tanta diversidad.
La economía mundial puede limitar la libre competencia o beneficiarla para algunos o para todos, dependiendo de los niveles de poder que se posea en la internacionalización de la producción o en las transacciones financieras, lo que sí está claro que va ha ser muy difícil o casi imposible, que la economía mundial pase a ser una economía más social o de desarrollo cambiando sus parámetros de maximización de tasas de retorno de inversión.
Críticamente, creo que el planteamiento del autor es casi Portaliano o Marxista llevado a la actualidad. Pensar en un espacio global democrático, desarrollado, con igualdad, con crecimiento, con resguardo de los derechos individuales, con regulaciones globales y todo lo que plantea, pero sin duda existe una gran brecha para lograrlo, es necesario profundizar las democracias directas, fortalecer el debate, y por sobre todo establecer un equilibrio económico, político y social global antes de pensar en estas transformaciones, no olvidemos que hoy tenemos un país llamado Estados Unidos que dice ser el estar llamado a salvar al mundo y que no respeta los dictámenes de la organización de las naciones unidas, institución que representa un acercamiento a esta globalidad, por lo tanto en el corto plazo es casi imposible, por no llamarlo utópico una democracia cosmopolita.
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September 6th, 2007 at 1:09 pm
Estimada Evelyn…. interesante el articulo….. al igual que tú coincido en que no es factible hablar de democracia cosmopolita, pero por razones distintas, pues ello encierra una clara visión hegemónica del mundo occidental….
Una vez más los occidentales nos miramos el ombligo y creemos que el mundo es sólo occidente y que oriente se JODA…
En oriente hay culturas milenarias que también son democracias, tal vez no puras e ideales como lo quisieramos pero los son (bueno las latinoamericanas tampoco son puras) y en ellas el respeto a los derechos civiles y humanos existe…
Es cierto que en Oriente también hay regimenes dictatoriales, autocráticos y autoritarios pero ello no significa que seamos los occidentales los llamados a imponer nuestra visión…. creo que este mundo sería mucho mejor si no se diera cabida a los planteamientos hegemónicos e intolerantes per se, con recetas sacadas de manual….
A mi juicio una democracia cosmopolita pasa por un valor trascendental: LA TOLERANCIA A LA DIVERSIDAD y con ello tal vez los “modelos” de cómo debe ser una democracia resultarían más en la práctica y lograríamos lo que nosotros los de izquierda pensamos y defendemos… la equidad…
saludos
Claudia