Cohesión Interministerial y Gobernabilidad: Implicancias Operativas del Dialoguismo (Por Ximena Jara)
El paro de trabajadores convocado por la CUT el pasado miércoles 29, ha sido enfocado por el Gobierno de manera disímil: mientras Ricardo Lagos Weber y Osvaldo Andrade lo interpretan como una presión legítima para que los cambios tengan celeridad, para la Presidenta se trata de una presión que pone en riesgo el diálogo. Esta disparidad habla de diferencias todavía no resueltas para encarar las demandas sociales. Ello, sumado a la falta de claridad sobre los resultados institucionales del funcionamiento paralelo de los consejos asesores en equidad y educación, vuelve a situar en el debate la pregunta por la gobernabilidad.
Paralelamente, el acuerdo de los senadores de la Concertación, pidiendo que se proponga a Ricardo Ffrench-Davis como director del Banco Central, (y con el fin de equilibrar la influencia de Andrés Velasco), habla de una estrategia concertada –y asumida a nivel de partidos- para marcar tendencias sociales en la administración, y compensar el debate sobre prioridades económicas.
Situada la atención pública en los temas laborales y sociales, y establecidas las plataformas de diálogo a través de los comités, la pregunta es si estas instancias de negociación son síntoma de un modo de gestión efectivamente más ciudadano y transversal, o una manera de canalizar debates complejos sin tomar resoluciones políticas que definan el derrotero de la presente administración, y que comprometan institucionalmente procesos en este sentido, así como asignaciones presupuestarias concretas. El diálogo ciudadano, incluyente de distintos sectores y tendencias, supone canales definidos que plasmen esos acuerdos en políticas públicas, de modo que no devenga en un “dialoguismo” descompresor pero sin vías resolutorias.
En el actual contexto, en el que la competencia por las próximas elecciones presidenciales parece haberse impuesto, especialmente en términos mediáticos, Michelle Bachelet y la Concertación enfrentan el desafío de concretar la agenda social -punto neurálgico de su programa de Gobierno-, así como implementar mejoras a la legislación laboral, dentro de plazos acotados. Ello implica un grado importante de cohesión dentro de los equipos de Gobierno, y de coordinación en cuanto a líneas programáticas, que a juzgar por las recientes descoordinaciones, y por la falta de claridad en la conducción del Gobierno, no está asegurada a priori. Implica, además, responder a la pregunta de si esas líneas y prioridades estarán dadas por decisión política, o si serán resultado vinculante de los comités asesores e instancias de diálogo.
(Volver al Home)
August 31st, 2007 at 8:02 am
Las políticas laborales impactan fuertemente en el desarrollo del país, tanto en lo económico como lo social. Pero tanto o más importante que la realidad actual y objetiva, son las expectativas. Cuándo hay expectativas contradictorias con la situación actual, o bien hay señales confusas, se genera incertidumbre. Precisamente la falta de señales claras por parte del gobierno en esta materia ha generado mayores niveles de incertidumbre. A la vez, el aumento de incertidumbre impacta negativamente la inversión, lo cual finalmente se traduce en un estancamiento de la generación de empleo. En resumen, la falta de coordinación y liderazgo del actual gobierno de Bachelet, le hace un flaco favor a la Concertación en vías de las próximas elecciones, mientras la Alianza comienza a soñar con el desalojo. La experiencia indica que una de las variables más influyentes en el apoyo político a la coalición gobernante son los niveles de empleo. Por otro lado no se aprecia la misma energía en el gobierno, para reducir los niveles de desempleo a nivel de jovenes no calificados, mujeres y adultos mayores. Sin embargo, muestra un apoyo poco discreto hacia grupos organizados de trabajadores, como el caso de los contratistas del cobre. Esto finalmente genera una reasignación de recursos que beneficia a los grupos sindicalizados más fuertes, en desmedro de los trabajadores no sindicalizados, los independientes y sobretodo de los desempleados. El tiempo dirá.
August 31st, 2007 at 7:43 pm
“Especialmente en términos mediáticos”. Creo que esa frase adverbial, metida por ahí en tu texto, define lo que decides presentar. Yo habría precisado “especialmente en La Tercera y El Mercurio”. Para mí, cualquier análisis que no exponga que la Concertación ha alimentado la concentración económica, y por lo tanto, sacado el poto a la jeringa, es superficial. O sea, estamos frente a un caso de esquizofrenia, en que se prefiere una visión alienada de la realidad y se persiste en creer que el problema es de falta de “cohesión interministerial y gobernabilidad” con “implicancias operativas del dialoguismo” ficticio. Lo que pasa es simplemente que la “Koalición” oficialista se “oligarquizó” y ha perdido capacidad de representar contenidos. Hablan como si estuvieran en otro país. Mira, incluso Lagos dice “este no es el Chile real”. El problema, entonces, es cómo se define y percibe la realidad. ¡Pura esquizofrenia!, sin lugar a dudas. Entonces, este texto que nos presenta Ximena Jara es, por decir lo menos, adjetivo. Es un “esquizotexto”… ¿Y los sueldos de 85 lucas de los que atienden en MacDonals? ¿y el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia que aprueba y aprueba fusiones empresariales con argumentos sofísticos?; ¿y las prácticas antisindicales en NIVELES OBSCENOS?; ¿y la mayoría de los chilenos, que viven endeudados por tener malos sueldos y que tienen miedo de perder lo poco y por eso, entre otras cosas, no salen a protestar y aguantan la Humillación?. Todo lo que hace el gobierno, se hace ficticiamente, para la tele. Se quedan en el nombre, en “lo comunicacional”, pero las cosas no cambian. “Gatopardismo”, lo llamó Moulian. Yo sigo de acuerdo con él y refuto a Martner y Ominami.-