Con el Alma en Vilo o una Odisea en España (Por Waleska Muñoz)
(Este artículo fue publicado el 24 de agosto de 2007, en el diario El Sur de Concepción, en la sección ”Cartas al Director”)
Lo que a continuación leerán, es un sentimiento que me embarga no solo a mí, sino a mucho de mis compatriotas que por diversos motivos hoy nos encontramos viviendo en España.
Mucho se ha comentado en el último tiempo sobre las dificultades que han tenido algunos compatriotas para llegar a la madre tierra. Después de hacer un gran esfuerzo económico para viajar a ver a sus familiares, de conocer las tierras en las que luchó el legendario Rodrigo Diaz de Vivar o simplemente para ser parte de este mundo globalizado que supuestamente no supone fronteras, se han visto a un viaje de retorno obligado sin lograr su objetivo.
El nerviosismo se apodera de los que quieren viajar ante una probabilidad de deportación. Cumplen requisitos, pero se sabe que eso no importa, sino que es la subjetividad de la autoridad que recibe en la frontera la que interesa. Para que decir, de aquellos qué por motivos de dinero no disponen de los medios económicos para acreditar “solvencia económica”. El transito de ciudadanos desde Chile hacia España está vedado para el que “quiere pegar en la pera”.
Ahora bien, para los que disponen un poco de dinero y quieren visitar a un familiar o amigo, la odisea es compartida para el que viaja y para el que quiere recibir al viajero, por cuanto para tramitar la famosa “carta de invitación”, goza de falta de uniformidad en el cumplimiento de los requisitos para su formalización, en las oficina españolas. No hay claridad por parte de la policía donde se debe tramitar, en unificar la exigencia para esta invitación. Ejemplos como: en un mismo lugar, dependiendo del policía que atiende puede exigir un documento o no; o como con un día de diferencia puede exigir un mismo documento en fotocopia (pasaporte del invitado) que esté compulsado en el consulado español en Chile o no. La preocupación continúa, ya que entregar los documentos no significa la aprobación de la carta. La certeza sobre ello, se sabe cuando se recibe la comunicación telefónica para ir a retirarla.
Aun cuando se ha logrado obtener la carta oficial expedida por la autoridad española, y se envía al “invitado”, la tranquilidad no aparece. Se sabe que viene otro obstáculo a sortear y es el mas importante de todos: ese que está en la oficina fronteriza, donde la subjetividad prima como criterio a utilizar por la autoridad para dejar pasar o no.
Que sea deportado el invitado es una inquietud, pero la más preocupante de todas es que éste sea tratado como un delincuente por el simple hecho de querer visitarte y de querer conocer la tierra de Cervantes, aquella que le sirvió para darle vida al errante Quijote en búsqueda de su amada.
El anfitrión y el invitado, saben hoy que son afortunados si se pueden dar ese abrazo fraterno, que por meses o años no han podido darse.
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