Una Ciudadanía Inclusiva: La Promoción de Seguridad en Barrios Excluidos (Por Cynthia González)
El tema de la Seguridad Ciudadana en Chile se ha ido posicionando rápidamente durante la última década como una de las grandes preocupaciones de las personas, superior a las demandas de trabajo, salud y educación.
Esta situación se debe al incremento exponencial de la delincuencia desde 1998, que encontró a los chilenos y chilenas -y sobre todo a la clase política- con falta de preparación para abordar este fenómeno. En efecto, las categorías de análisis y las políticas fluctúan alrededor del obsoleto debate entre represión y prevención, o derivan de la ilusión que la reducción de la pobreza de por sí eliminará el fenómeno.
La multicausalidad no ha sido asimilada como una explicación consistente para abordar el problema y en particular la dimensión urbana del mismo.
En este contexto, la Universidad Alberto Hurtado, a través de su Programa de Seguridad Urbana (PSU), se ha hecho cargo de investigar, intervenir y realizar propuestas con una mirada técnico social sobre esta temática.
El objetivo general del PSU y compartido por las municipalidades donde se insertan estos barrios, es el empoderamiento de las comunidades locales en el sentido explicitado por Bennett, proceso que se da sólo en el largo plazo. Esta reconstrucción tiene un triple impacto. Por una parte, en el conjunto barrial revierte el proceso de erosión del capital social, re-generando confianza entre habitantes. Por otra, permite desarrollar el capital social de la comunidad neutralizando las formas de capital social perverso. En tercer lugar, influye sobre los niños y niñas más vulnerables a los elementos inadecuados del barrio. Apuntar al empoderamiento de la comunidad es una forma de reforzar la capacidad de cada uno de los miembros y de toda la comunidad organizada y generar con la infancia una relación que facilite el desarrollo del capital social y cultural de las futuras generaciones en formación.
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July 28th, 2007 at 10:17 am
Estimada Cynthia:
Aunque no conozco la propuesta de la Universidad Alberto Hurtado en esta materia, me parece apriori interesante. Sin embargo; a la luz de lo que tu dices en el articulo me parece que “empoderar” a las comunidades locales a veces puede ser peor. Hay muchas poblaciones en Chile que de forma implicita estan empoderadas y que son conocidas como peligrosas por el resto de los ciudadanos.
La duda entonces es como haces con ese programa para que poblaciones como Villa Francia o La Bandera (solo por mencionar algunas de las mas conocidas) pasen a ser lugares seguros de transitar tanto para quienes viven ahi como para quienes no lo hacen.
Segun el modelo del que hablas, fortalecerias a las comunidades locales de esas zonas, pero con ello podria pasar a ser mas dificil que quienes no son del lugar puedan entrar sin temor.
Lo que en el fondo planteo es que, el fortalecimiento de las comunidades locales puede ser bueno, pero hasta cierto punto solamente. Cuando estos pasan a ser un grupo organizado que decide quien entra y quien no, a quien asaltan y a quien no…la comunidad local puede pasar a ser un problema.
saludos,
JAVIER
August 14th, 2007 at 8:33 pm
Estimado Javier: El punto que tu relevas, en términos de cuando es adecuado facilitar el empoderamiento de las personas, lo hemos tratado de abordar en la Universidad. En este sentido desde la visión de Capital Social, la idea es propiciar la formación de Capital Social adecuado y no perverso. Para ello, la intervención pasa por ser un proceso lento y de legitimación de las experiencias de las personas para construir como ellas, una salida o solución del problema. En este punto es imprescindible para mí personalmente el trabajo con la infancia que se está realizando, ya que desde la inclusión de ésta, potencias un proceso mas ciudadano y democratizador en serio, y propicias un sentido de identidad, integración y por sobre todo responsabilidad de la infancia presente en su contexto y de la futura juventud.
August 15th, 2007 at 1:54 am
Apreciada Cynthia:
Considero muy oportuna tu reflexión sobre la necesidad urgente de “empoderar” a las personas desde su participación en los propios espacios que habitan. La falsa idea que circula por ahí, de que “mejor no meterse con nadie para no tener problemas”, se anida justamente en el aislamiento de los sujetos, generando desconfianza entre quienes se necesitan. En un barrio vecinas y vecinos se ayudan y negocian permanentemente puesto que conviven en el misma comunidad, población o calle. Por lo tanto, empoderar a las personas significa facilitar su ejercicio ciudadano, que es más que ir a votar cada cierto tiempo. En estos tiempos, la ciudadanía cada vez más se expresa y requiere de la participación y expresión de opiniones sobre las cosas que nos afectan, y dado que no podemos incidir mayormente en las cuestiones estatales o regionales, el ámbito local ofrece un buen escenario de ejercicio ciudadano.
Y respecto a lo señalado por Javier, esta activación de capacidades colectivas no implica, necesariamente, que los sujetos comiencen a desplegar actividades consideradas ilegales, o menos aún, permitir el dominio de mafias. La participación de toda la comunidad, y en especial de niñas, niños y adolescentes significa, nada más ni nada menos que se actúa e incide en el espacio social en el que se vive.
Saludos,
Iskra