La Mujer y el Poder en Chile (Por Evelyn Magdaleno)

El concepto de poder se asocia a un complejo proceso que ha sido definido en diferentes sentidos y que esta presente en diferentes estructuras sociales. Para Foucault (1992; 157), las sociedades se encuentran atravesadas por relaciones de poder múltiples. Estas relaciones se establecen y funcionan a través de la acumulación, circulación y funcionamiento de un “discurso de la verdad”. Las relaciones de poder se transforman en relaciones de dominación bajo formas de derechos (leyes, aparatos, instituciones, reglamentos, etc.). Adoptan la forma de técnica o instrumento de intervención. Así, para este autor, “entre un hombre y una mujer, entre una familia, entre un maestro y un alumno, entre el que sabe y el que no sabe, pasan relaciones de poder”.  En otras palabras el poder se construye y funciona a partir de poderes, de multitud de cuestiones y efectos del poder. Por lo tanto, éste no se puede entender independientemente del proceso económico y las relaciones de producción.

Las relaciones entre hombres y mujeres también están atravesadas por mecanismos de poder, que constituyen relaciones de fuerza y de las cuales resultan posicionamiento social y cultura de cada género. Sin embargo, las relaciones de género no se reducen a una sola explicación; la supremacía masculina, porque ello equivale a simplificar u olvidar los otros componentes de dicha interacción. Es necesario situar la dominación de los hombres dentro de un conjunto desigualitario de relaciones sociales. 

Se supone que en un contexto democrático hombres y mujeres, ciudadanos y ciudadanas deben gozar de los mismos derechos, así como una igualdad de oportunidades en los distintos ámbitos de la participación.

A pesar de lo anterior, en la sociedad vigente no todos se encuentran plenamente integrados y el reparto del poder es desigual e injusto.  Los papeles llamados “sociales”, han sido excluidos para las mujeres y se les ha asignado un rol fundamentalmente de reproductoras y cuidadoras.

El ámbito privado para las mujeres es aquel familiar y doméstico, donde se espera que permanezcan y asuman la responsabilidad y desarrollo de las tareas domésticas y cuidado de los hijos, es decir, del trabajo doméstico no remunerado.

El ámbito público para los hombres es aquel productivo y político. El valor del trabajo es una característica que definen al hombre como ser y la manutención económica de la familia se transmite como una de las principales obligaciones del varón.

El movimiento feminista ha querido impulsar un cambio en estos ámbitos durante los últimos siglos, sumando el hacho que el número de mujeres trabajadoras o jefas de hogar ha aumentado considerablemente, pero hoy el desafío esta en ser ciudadanas activas de derecho, estar presentes en la toma de decisiones y por lo tanto acceder a puestos de poder.

La evolución de la presencia femenina en los poderes públicos Chilenos durante los últimos 15 años revela un déficit importante de participación femenina, en contraste por ejemplo con los niveles de desarrollo alcanzados, con el aumento de los niveles de escolarización o de la disminución de la pobreza.

Pese a lo anterior durante la incipiente democracia, los puestos de poder que se ocupaban por mujeres en el año 1990 han sido duplicados al año 2005, pero aún representando un porcentaje bajísimo en relación al alcance de la igualdad plena entre hombres y mujeres.

(Volver al Home)

One Response to “La Mujer y el Poder en Chile (Por Evelyn Magdaleno)”

  1. Iskra Says:

    Estimada Evelyn:
    Te felicito por la lucidez conceptual para abordar tan complejo fenómeno como lo es el poder y las relaciones de micropoder en las diversas estructuras.
    Respecto al tema en cuestión, concuerdo contigo en que aún falta mucho por alcanzar una representación igualitaria en los cargos políticos, en Chile tenemos sólo 2 senadoras de un total de 38,
    18 diputadas de 120 miembros,
    9 ministras de 22 ministerios,
    14 subsecretarias de 32 subsecretarías,
    7 intendentas de 13 regiones,
    2 ministras en la corte suprema de 21 integrantes…
    las cifras muestran que las mujeres tenemos una sub-subrepresentación, aunque tengamos 1 mujer presidenta! Que de todos modos es muy importante.

    En el ámbito académico, otro espacio de poder en la sociedad del conocimiento, las cifras también son deprimentes: según la UNESCO apenas un 30% de las plazas investigadoras y docentes son ocupadas por mujeres.
    Comenzar por investigar el tema ya es un gran aporte.
    Saludos
    Iskra

Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.