Diálogo Social como Instrumento de Construcción de Propuestas Colectivas (Por Roberto Morales)
Aunque parezca un tema nuevo, el Diálogo Social tiene una larga data en nuestro país, los primeros registros de lo que hoy podríamos definir como Diálogo Social lo podemos encontrar en el programa presidencial del doctor José Santos Salas en la elección presidencial del año 1925, (Salazar, Pinto 2003) este planteaba en su programa:
“Para el mayor acierto de las medidas administrativas y legislativas, estimo que todas ellas deben elaborarse con el concurso de todas las actividades productoras y económicas del país, única manera de evitar que la acción (política)… perturbe la economía nacional y lleve la desorganización al campo de las industrias y el desconsuelo a los hombres de trabajo. Por esto he de gastar mis mejores energías para lograr la creación del Consejo Económico Nacional, como existe ya en otros países” (Salazar, Pinto, 1999).
Pero como también suele ocurrir, quien llegó al poder, que no fue precisamente Salas -aunque logro un 22% de la votación-, no consideró estas propuestas, revolucionarias para su tiempo.
Ya desde aquel momento histórico, el contexto social, económico y cultural de nuestro país ha sido un factor determinante al intentar instalar este tipo de iniciativas.
El Diálogo Social, es participación y representación, participación de los ciudadanos organizados en los procesos de toma de decisiones, en la generación de políticas, en la realización de un proyecto de sociedad mayor y representación, en tanto son capaces de elegir a sus representantes y ser interpretados por estos en los procesos en que participen en su nombre en colectivos mayores, es por esto que los procesos de participación ciudadana y la constitución de organizaciones a distintos niveles y del quehacer social aparecen como fundamentales.
En este aspecto, aunque muy brevemente, me parece importante destacar tres momentos históricos, en donde la participación y el Diálogo Social, han estado presentes, en distintas formas y contextos.
El Gobierno del Presidente Eduardo Freí Montalva (1964-1970) significó un avance importante en la democratización de la política en nuestro país y en la profundización de los niveles de participación social y ciudadana. Con un programa de carácter reformista, la Democracia Cristiana (Moulian, 2006), partido político que fue creado de una división del Partido Conservador, llego rápidamente al poder, con una propuesta de la “Revolución en Libertad” y proponiendo un modelo social y económico alternativo al socialismo y al capitalismo, un modelo comunitario en donde un elemento fundamental era lo que se denominaba la “sociedad de participación”.
La elección del Gobierno de la Unidad Popular (1970-1973) encabezado por el Presidente Salvador Allende, marca una profundización importante en los conceptos desarrollados anteriormente por el gobierno demócratacristiano, algunos analistas señalan que el gobierno popular fue el momento más democrático de la historia política de Chile, tanto por el involucramiento generalizado de los ciudadanos en política como por la posibilidad de todos de expresarse, aún aquellos que buscaban el derrocamiento del gobierno.
Durante los Gobiernos de la Concertación de Partidos por la Democracia (1989 – 2006) se han desarrollado una serie de iniciativas en el marco del diálogo social, una evaluación de esta nos muestra que aunque las voluntades públicas de los actores involucrados si ha sido abierta y positiva, los resultados concretos, no han sido los esperados.
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